Europa es la región del mundo que más ayuda humanitaria recibe

Pobreza nina

Los 29 países del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE gastaron más en atender las necesidades de quienes llegaban a sus países que en todas las crisis del mundo, donde se concentran el 86% de las personas refugiadas y desplazadas. Este fenómeno ha provocado que, paradójicamente, la Unión Europea se haya convertido en el mayor receptor de ayuda humanitaria del mundo.

Es la principal conclusión del estudio anual de Médicos del Mundo y medicusmundi para 2016: denuncian un reparto desigual de los fondos que los países desarrollados destinan a la ayuda al desarrollo.

Sus datos muestran que mientras el dinero para acción humanitaria (aquella que va a va a los países que sufren conflictos, desastres naturales y crisis humanas) apenas se ha incrementado en los tres últimos años, el gasto de atención a personas refugiadas en los países donantes se ha triplicado.

Obviamente, las ONG no critican el gasto en suelo propio, sino que denuncian que los países desarrollados computen esos fondos como ayuda al desarrollo.

El informe “La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria 2017”, constata, por otro lado, que España ha reducido su ayuda humanitaria más de un 90% desde 2009. En 2016, frente al recorte estatal del 10% en este sector, las autonomías y los ayuntamientos han aumentado sus aportaciones, “con Andalucía claramente a la cabeza y con Murcia y Canarias como las que menos aportan”.

“Este estudio anual corrobora que la ayuda al desarrollo continúa estancada en España”, apuntan las ONG. Denuncian falsas imputaciones de conceptos en los fondos que aporta nuestro país. Por ejemplo, recuerdan que 2016 se dedicaron a este ámbito 4.150 millones de euros, el 0,33% de la Renta Nacional Bruta.

“Pero de esta cantidad, 1.958 millones responden a una operación excepcional de condonación de deuda comercial a Cuba, que por su naturaleza no debería computar como Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)”. Si estas cifras se nominaran como reclaman las ONG, “la cifra destinada por España a atender las necesidades de las personas más pobres del planeta o aquellas que son víctimas de catástrofes o conflictos en un pírrico 0,17%, muy lejos de la media europea, del 0,51%”, denuncian.

Las entidades autoras de este informe siguen reclamando que la Unión Europea y sus Estados miembros dediquen al menos el 0,7% del Producto Interior Bruto (PIB).

“Cuanto más se necesita, España más recorta”

“España ha recortado su aporte a la acción humanitaria más de un 90% desde 2009, en un contexto de grandes catástrofes naturales y graves crisis humanas”, critica el informe. Sus datos muestran que en 2016 la acción humanitaria estatal volvió a quedarse bajo mínimos, con 51,3 millones de euros, “apenas un ligero aumento de 5 millones sobre una ya raquítica cifra en el año anterior”.

Un incremento que se debe en su totalidad a las aportaciones de comunidades autónomas y ayuntamientos, lo que se conoce como AOD descentralizada. Andalucía, País Vasco y Comunidad Valenciana son las tres regiones que más aportan, por este orden, mientras que Murcia y Canarias se mantienen entre las menos generosas. Por el contrario, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación ha reducido un 10% sus fondos, pasando de 35,8 millones en 2015 a 32,5 en 2016.

Las ONG recuerdan que siguen muriendo cada día 16.000 menores de 5 años y 830 mujeres en el embarazo y parto por causas la mayoría evitables. 13 millones de personas murieron prematuramente por enfermedades no transmisibles. “A estos problemas se les unen nuevas amenazas, como la resistencia a los fármacos antimicrobianos, el mayor reto sanitario al que nos enfrentaremos en el futuro”. Sus cálculos apuntan a que en 2050 habrá más muertos en el mundo por esta causa que por cáncer.

“Es imprescindible impulsar una gobernanza sanitaria global que priorice el derecho a la salud sobre otros intereses económicos o políticos”. Denuncian que un sector prioritario como es el de la salud recibió en 2016 sólo el 1,6% del total de la Ayuda Oficial al Desarrollo bruta, 65,3 millones de euros. Esa cifra es apenas el 12% de lo que la salud recibió en 2008.

“La salud es lo primero es una frase habitual en nuestras conversaciones cotidianas, pero cuando se trata de invertir en ella, las cifras no cuadran”, critica Carlos Mediano, presidente de medicusmundi internacional.