Europa afronta la llegada del invierno con los inventarios de gas en mínimos de una década

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En apenas diez días será oficialmente invierno en Europa. Una fecha a la que el viejo continente llega inmerso en plena crisis de la energía. Y la situación tiene pocos visos de mejorar en los próximos meses; los analistas de ING advierten en un informe de que los inventarios de gas natural se encuentran en mínimos de la última década, lo que mantendrá elevados los precios incluso cuando finalice la temporada de calefacción.

“Nos acercamos al punto álgido del invierno con el almacenamiento de gas europeo en sus niveles más bajos en al menos una década para esta etapa del año”, advierte Warren Patterson, analista de ING. En concreto, se encuentran en un 65%, frente a una media de los últimos cinco años de alrededor del 82% a estas alturas del año. Además, los inventarios “se están agotando a un ritmo más rápido de lo habitual y, dado que la demanda de calefacción no hará más que aumentar, es probable que el ritmo de las salidas también se acelere”.

“Si suponemos un ritmo de reducción de inventarios similar al del año pasado, desde principios de diciembre hasta finales de marzo, los inventarios europeos de gas caerían por debajo de los 100 TWh al final de la temporada de calefacción, lo que supondría el nivel más bajo en al menos una década”, apunta el experto del banco holandés. Una retirada más modesta, basada en la media de los últimos cinco años, podría dejar los inventarios en el entorno de los 200 TWh.

“La perspectiva de que los inventarios se reduzcan a niveles extremadamente incómodos sugiere que los precios se mantendrán bien soportados durante gran parte del invierno”. En cualquier caso, “es probable que terminemos la temporada de invierno con inventarios más bajos de lo habitual, lo que debería significar que al entrar en la primavera y el verano veremos una fuerte demanda de inyecciones”. O lo que es lo mismo, si bien los precios podrían bajar de los elevados niveles observados durante el invierno, “estacionalmente seguirán siendo altos durante gran parte de 2022”.

¿Pero cómo hemos llegado a esta situación? El problema “clave” para Europa ha sido la reducción de los flujos de gas ruso, señala Patterson, que advierte de que “el mercado seguirá siendo sensible a la evolución de esta situación durante la temporada de calefacción”. Si bien los flujos rusos a Europa han mejorado desde los niveles observados a principios de noviembre, todavía están “muy por debajo” de los habituales.

El papel de Rusia en la actual situación

El experto de ING reconoce que una “rápida aprobación” de Nord Stream 2 podría dar lugar a un repunte de los flujos, pero “es poco probable que este nuevo gasoducto ofrezca algún alivio a Europa durante el invierno”, teniendo en cuenta que el proceso regulatorio en Alemania ya se ha retrasado.

Tampoco se está produciendo una “destrucción de la demanda” que pudiese suponer un alivio. Incluso teniendo en cuenta que a día de hoy ya es “más rentable quemar carbón que gas natural” para la generación de energía pese al repunte de los derechos de CO2, “los inventarios europeos de gas están cayendo a un ritmo bastante rápido”, advierte el experto. “No estamos viendo la destrucción de la demanda que algunos podrían esperar o pensar que sería necesaria”.

Y por si fuera poco, l mercado del GNL ha ofrecido “poco alivio a Europa”, con una fuerte demanda de Asia y en particular de China. El GNL asiático al contado se ha negociado en gran medida con una “prima saludable” frente a los precios europeos, destaca el analista de ING, por lo que “ha habido un claro incentivo para enviar cargamentos a Asia”. Las ambiciones de China por las emisiones máximas antes de 2030 deberían seguir apoyando la demanda de GNL en los próximos años.