“Este gobierno no tiene miedo ni se cansa”, aseguró el primer ministro cubano

El primer ministro de Cuba, Manuel Marrero

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Las autoridades cubanas han responsabilizado nuevamente al gobierno de EEUU por todas las dificultades que el bloqueo gringo ha ocasionado a la isla, que ha dificultado aún más el combate contra la pandemia, así como a la llamada mafia cubano-americana por fomentar disturbios desestabilizadores como los ocurridos en diversos sitios de la isla el pasado domingo.

Cuatro horas y 40 minutos duró la comparecencia radiada y televisada para todo el país y convocada por el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel más un grupo de sus principales ministros para dar a conocer nuevos pormenores del enfrentamiento a las cepas mutantes del Sars-Cov-2 y los incidentes callejeros al que se sumaron también delincuentes que saquearon diversos centros comerciales según imágenes vistas en la televisión local.

Durante la comparecencia, transmitida desde el Palacio de la Revolución, el presidente Miguel Díaz-Canel; el primer ministro Manuel Marrero; el canciller Bruno Rodríguez; el ministro de Economía Alejandro Gil y la directora del Centro de Investigación Genética y Biotecnología, lucieron muy convincentes en sus argumentos.

Entre los invitados se encontraba un grupo de periodistas nacionales de los principales medios de prensa.

Luego de una somera explicación del presidente, en el sentido que desde hacía varios días se preparaba este encuentro, el primero en comparecer fue el ministro de Energía y Minas toda vez que los apagones fueron considerados como “uno de los detonantes” del descontento popular.

Al respecto, el ministro Liván Arronte explicó un conjunto de contrariedades presentadas entre las que se encontraban las averías, problemas con la distribución de energía, dificultades con el acceso a tecnologías para las reparaciones y la tensa situación para conseguir petróleo, entre otras. Sin embargo, consideró que en breve estarían solucionados algunos de esos problemas.

En otro momento, Díaz-Canel volvió a “diseccionar” lo ocurrido ayer y recalcó el tema mediático y el consiguiente “calentamiento” en las redes sociales, matizados con “los problemas que estamos teniendo” en clara referencia a los desabastecimientos en comida y medicamentos.

A pesar del notable esfuerzo realizado por el personal de salud, que ha puesto en marcha nuevos protocolos, entre ellos el ingreso doméstico, el ministro Ángel Portal confirmó que “los pronósticos no son favorables” en estos momentos de mayor intensidad y contagiosidad.

Cerca de los aciertos y desaciertos durante la pandemia, el primer ministro Marrero Cruz se refirió a que “ningún gobierno del mundo estaba preparado para enfrentar la pandemia. Nos ayudó tener en principio un sistema de salud organizado”.

Y más adelante, “este gobierno no tiene miedo ni se cansa (…) no nos tiembla la mano en exigir”.

Llegado el turno a Alejandro Gil, ministro de economía, y a pregunta de un periodista, por vez primera se conocen los gastos o costes de la pandemia. Según Gil, en el 2020, solo en reactivos y otros aseguramientos indispensables, fueron 102 millones de dólares, mientras que en lo que va de este año, la cifra ronda los 80 sin contar otros numerosos gastos. El gasto por día de un hospitalizado asciende a 4.165 pesos cubanos (Tasa oficial del Banco Central: un euro a 27 pesos cubanos), mientras que en cuidados intensivos, a 13.045.

Tras un extenso relato de gastos, a pesar de la cruda realidad de las finanzas internas y la notable disminución de ingresos, Gil concluyó: “No hemos escatimado para nada”.

La isla, de acuerdo al ministro, ha importado en lo que va de año, unos 600 millones de dólares en alimentos.

En cuanto a las posibilidades de exportación de la vacuna, Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, informó de la existencia de varios contratos en camino, pero que la primera prioridad era la del consumo nacional.

Bruno Rodríguez, canciller, demostró la injerencia estadounidense en la desestabilización y convocó al presidente Joe Biden para que reflexionara en cuanto a escuchar opiniones.

“Ayer en Cuba no hubo una explosión social, hubo disturbios manipulados”, precisó.
Finalmente, el presidente Díaz-Canel aseguró que el gobierno facilitaría esa ayuda solidaria, pero que nunca se aceptaría un acto injerencista, “que viene con malas intenciones”, refiriéndose a la llamada “intervención humanitaria”.

La situación particularmente en La Habana, no deja de resultar tensa.