España respalda el aumento de ambición al 55% de reducción de emisiones en 2030 propuesto por Von der Leyen

La vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera
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La vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha manifestado su respaldo a la propuesta planteada por la presidenta de la Unión Europea, Ursula Von der Leyen de aumentar el objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 del 40 al 55 por ciento respecto a los valores de 1990.

Ribera considera que el hecho de que la Comisión Europea apueste por un objetivo más ambicioso en 2030 del que estaba sobre la mesa envía una «señal clara sobre el liderazgo climático de la Unión Europea» y la sitúa «en el mejor punto de partida para poner en marcha cuanto antes una recuperación verde».

En su opinión, el objetivo de 2030 es «fundamental» para aprovechar los recursos que se movilizarán en el paquete de recuperación económica acordado por los líderes europeos en el mes de julio, que sitúa la transición ecológica como eje vertebrador del proceso de recuperación de nuestras economías, por lo que prevé aumentar el objetivo climático de esos fondos del 30 al 37 por ciento.

De esta manera, ha anunciado que España apoya el aumento del objetivo climático a 2030 del 40 al 55 por ciento anunciado por Von der Leyen en el debate sobre el Estado de la Unión.

Para Ribera, la muestra de ambición es «plenamente compartida por el Gobierno de España» y refleja que la acción climática no puede ser un compartimento estanco, sino que debe integrarse como eje vertebrador de las acciones europeas para la recuperación.

«La acción climática ha de ser transversal para asegurar que todo lo que hacemos sea compatible y evitar que el resto de actuaciones que pongamos en marcha pueden estar deshaciendo los efectos beneficiosos de esa acción climática», ha destacado la vicepresidenta.

En su valoración, ha subrayado que la Comisión Europea ha entendido claramente que la única opción para salir de la actual crisis causada por la COVID-19 es poner en marcha una recuperación verde, que responda a la crisis climática, y que ponga a las personas en el centro y cuide del medio ambiente.

La vicepresidenta ha explicado, además, que el hecho de que finalmente la CE apueste por el valor más alto entre los dos analizados –reducción del 50 o del 55 por ciento con respecto al nivel de emisiones de 1990– en la evaluación de impacto a la que se comprometió cuando presentó el Pacto Verde Europeo el pasado 12 de diciembre, «envía una señal clara para acelerar el debate sobre la ambición climática a 2030» de manera que confía en que se podrá cerrar «lo antes posible» un acuerdo político que permita que la UE presente antes de final de año a Naciones Unidas una contribución al Acuerdo de París «más ambiciosa y demostrar que mantiene su liderazgo climático a nivel internacional».

En ese sentido, ha explicado que el respaldo de España al anuncio de la presidenta de la UE se sostiene en cuatro motivos: porque permite responder a la demanda de la ciencia, por las oportunidades que genera para la economía en un momento crucial en el que es necesario sentar las bases de la recuperación, en términos de modernización de la economía, empleo, mejora de la salud, o desarrollo industrial; por el sentido de justicia social que representa, y porque se sitúa en senda de cumplir con el Acuerdo de París.

La ministra considera así que un objetivo más ambicioso a 2030 será fundamental para aprovechar los recursos que se movilizarán en el contexto de un paquete de recuperación económica acordado por los líderes europeos en el mes de julio.

En consonancia con el Pacto Verde Europeo, el Plan de Recuperación lanzado por la UE sitúa la transición ecológica como eje vertebrador del proceso de recuperación de la economía.

En este sentido, el acuerdo al que llegaron los líderes europeos en julio es claro en cuanto a la apuesta por la acción climática al establecer que se destinará un 30% de los recursos globales del presupuesto europeo y del programa ‘Next Generation EU’ a acciones climáticas.

Así, recuerda que para hacer efectivo este compromiso, es necesario que el objetivo climático del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, como parte integral del ‘Next Generation EU’, sea superior.

De hecho, las estimaciones preliminares de la Comisión apuntan a que este objetivo ha de situarse en el entorno del 37 por ciento, lo que muestra la apuesta de la Comisión Europea para que los recursos que se van a movilizar en los próximos años estén alineados con la ambición climática.

«Es una muy buena noticia que en el contexto de la recuperación verde al menos el 37% del conjunto de los fondos estén destinados a transición ecológica. Esto pone de manifiesto hasta qué punto la transición ecológica es un vector de creación de empleo, de modernización de la industria, de resiliencia, de fortalecimiento de nuestras infraestructuras y de nuestras ciudades, haciéndolas más saludables y poniendo a las personas en el centro», ha insistido Ribera.

Por otro lado, dado que la transición ecológica es uno de los ejes que vertebran el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, la mayoría de gastos financiables tendrán un componente medioambiental y verde más allá de los objetivos puramente climáticos.

En definitiva, la vicepresidenta apunta que la idea que vertebra todo el paquete de recuperación económica es el de hacer a las economías más sostenibles y resilientes en materia social y ecológica para propiciar la profunda transformación que necesitan nuestros sistemas productivos.

De este modo, asegura que España está «en una buena posición» para participar en esta transformación ya que ha apostado por la agenda climática no solo como uno de los ejes de la acción del gobierno sino como vector para la recuperación económica.

Por último, ha recordado el paquete regulador puesto en marcha por el Gobierno, como el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, la Estrategia a Largo Plazo para una Economía Moderna, Competitiva y Climáticamente Neutra en 2050, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático 2021-2030, la Estrategia de Transición Justa, el anteproyecto de Ley de Ley de Residuos y Suelos Contaminados y la Estrategia de Economía Circular.

No obstante, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima presentado por España plantea un objetivo de reducción de emisiones para 2030 del 23 por ciento y el proyecto de la ley de cambio climático –que se encuentra en tramitación parlamentaria–, de un 20 por ciento para esa fecha, por lo que los objetivos españoles quedarían ahora más lejos de la nueva propuesta lanzada este miércoles por la presidenta de la Unión Europea.

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