Koldo García se presenta en el Supremo para declarar sobre el caso que lleva su nombre.
El juez ha dictado un auto en el que ratifica las medidas cautelares vigentes, entre las que está la prohibición de abandonar el país, la retirada de pasaporte y comparecencias periódicas en el juzgado. Algo que ya hizo ayer con Ábalos. Puente acordó que continúe en libertad.
El instructor de este caso ha seguido el criterio de la Fiscalía Anticorrupción, que no ha solicitado el ingreso en prisión provisional para Koldo García al no advertir riesgo de fuga o de destrucción de pruebas. Por su parte, las acusaciones populares lideradas por el PP sí han defendido su entrada en la cárcel.
El que fuera asesor de Ábalos en el ministerio había acudido a su cita con el Supremo con una mochila ante la posibilidad de su ingreso en prisión. “Hombre precavido vale por dos”, ha trasladado a los medios allí presentes.
El instructor del caso Koldo volvía a llamar a García a sede judicial tras recibir un nuevo informe donde la UCO asegura que “actuó como custodio y gestor del dinero de Ábalos”, de modo que “parte de los gastos de este último eran sufragados y liquidados” por su asesor “con vistas a una eventual restitución institucional”, recoge Europa Press.
La UCO señaló la existencia de una reserva de dinero en metálico que no encontraría respaldo en los ingresos regulares del exdirigente socialista y de la que Koldo dispondría para hacerse cargo de pagos que corresponderían a su entonces jefe, tales como la pensión alimenticia de uno de sus hijos, la empleada doméstica o regalos a sus parejas.
Además, la Guarda Civil reflejó que el PSOE pagó tanto a Koldo como a Ábalos con dinero en efectivo mediante sobres. Algunos de esos pagos, explicó, tenían respaldo documental en lo aportado por el Partido Socialista como compensación por gastos, pero otros no.
La UCO detalló que Koldo y su entonces mujer, Patricia Uriz, verbalizaban en sus conversaciones de WhatsApp que parte del dinero que gestionaban, en efectivo o a través de sus cuentas, no era suyo, sino de Ábalos, y que se referían a él como “chistorras” (billetes de 500 euros), “soles” (200 euros) y “lechugas” (100 euros), recoge la citada agencia.
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