El reverso del “sueño americano”

Cuba

El reverso del “sueño americano”

Estudiosos y especialistas cubanos en el tema migratorio aseguran, y con sobrada razón, que el éxodo masivo de los últimos años es, básicamente, económico.

La Habana

La Habana.

Estudiosos y especialistas cubanos en el tema migratorio aseguran, y con sobrada razón, que el éxodo masivo de los últimos años es, básicamente, económico. A ello, siempre agrego mi consideración muy personal, por política económica.

Sin embargo, existe un margen no muy estudiado hasta donde conozco que, en contraposición del llamado “sueño americano” que, si no lo consigues, al menos contribuyes con tu esfuerzo a que otro lo alcance: la pesadilla burocrática e ideológica de funcionarios y dirigentes. Las dos caras del abanico.

Para estos personajes existe una suerte de escudo antimisiles, protector de sus pocas o grandes prebendas, infalible según ellos, de cualquier modificación con una máxima bajo la manga presta siempre a detener el razonable argumento: lo establecido.

A lo largo de mi ya larga vida profesional y como ciudadano lo he podido comprobar en carne propia. Algunos parecen entender tu problema, tus razones y no pueden ocultar en su rostro la veracidad de lo que sostienes. Es cuando entonces se transforman para asegurarte que no hay nada que hacer, que se trata de “lo establecido”.

He llegado a vivir la singular experiencia de encontrar un asomo de solidaridad y comprensión que chocan contra una frase casi celestial: “Es que de arriba…”. Y ese “arriba” es difuso, nebuloso, algo difícil de desentrañar.

Se trata de personas que son incapaces de tomar una justa decisión por temor a reprimendas superiores. Émulos de aquel llamado Poncio Pilatos. Con ese “modus operandi” están causando más daño que una sorpresiva y multitudinaria invasión gringa.

Si son muchas o pocas las víctimas de tales procedimientos me es imposible llevar tal contabilidad. Conozco casos que hasta los han obligado a abandonar el país en una imperdonable ingratitud humana para con gentes con envidiable hoja de servicios en el proceso revolucionario que ya están en el final de sus días.

¿Serán estos personajes acaso formadores de opositores pagados verdaderamente por el imperio u oportunistas e incompetentes en cargos de dirección?

La Ley o cualquier otra disposición con ese carácter de estricto cumplimiento, sin matices ni consideraciones, no siempre es sinónimo de justicia. Lo puede asegurar cualquier honesto abogado con años en la profesión. “No hay paz con los buenos” solía decir irónicamente un santiaguero compañero de armas en los campos de batalla en Angola y Etiopía cuando un obús estallaba a pocos metros de nosotros.

La burocracia en Cuba, quedará para la historia, no como la que mató la vaca, sino como la que le aguantó las cuatro patas y tapó la boca al animalito para que otro, mascando chicles, le diera la mortal puñalada.

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