El Popular pone el cartel de ‘se vende’ a TotalBank y WiZink a “los precios adecuados”

Banco Popular
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El consejero delegado de Banco Popular, Ignacio Sánchez-Asiaín, ha anticipado que la entidad podría anunciar “pronto” nuevas ventas de negocios considerados no estratégicos, ya que hay “conversaciones avanzadas”, aunque ha avisado de que cualquier operación deberá crear valor para el accionista. El banco anunció esta misma semana la venta de su filial de crédito al consumo por 39 millones a Abanca.

“Pensamos que tenemos un problema de falta de confianza y estamos absolutamente centrados en recuperarla”, ha reflexionado el consejero delegado durante la rueda de prensa posterior a los resultados del primer trimestre del año, la primera que da desde su nombramiento el mes pasado. Sánchez-Asiaín ha reconocido que se ha encontrado en el Popular “lo que me esperaba”: un banco “con un posicionamiento muy bueno en pymes, pero a la vez con una situación de activos improductivos muy importante”, cuya segregación “se ha hecho muy tarde”.

En ese sentido, el banquero ha recordado la “reexpresión de las cuentas” realizada por el nuevo equipo gestor del banco. Uno de los puntos que más polvareda han levantado en este ajuste es el que se refiere a la posibilidad de que el banco hubiese financiado la compra de acciones durante su última ampliación de capital. Sánchez-Asiaín ha destacado que el Popular ha actuado “con extremo celo” detectando un impacto de 221 millones de euros, aunque no ha encontrado “vínculos directos” entre la financiación y la compra de acciones. Así, la entidad espera recuperar ese dinero como recursos propios en cuanto se paguen los créditos.

La falta de confianza que ha detectado en el marco explica que el banco esté intentando “no generar expectativas de ningún tipo que no se basen en la realidad”. “Tenemos que analizar más de 40.000 activos y hasta que no tengamos ese diagnóstico no podremos ver cuál es la estrategia”, ha señalado sobre la posibilidad de realizar una nueva ampliación de capital. La ampliación “es una posibilidad”, se ha limitado a decir, aunque, no ha dado ningún plazo para que se conozca la decisión final. No obstante, como “opinión personal”, si finalmente se acude a los mercados “el primer test debe ser institucional”, teniendo en cuenta que el banco intenta recuperar “su credibilidad”.

Sí ha reconocido que “sin duda habrá más operaciones de ventas de filiales”, como la comunicada hace unos días del negocio de crédito al consumo. “Pretendemos vender nuestros negocios non core y hay conversaciones avanzadas”, ha explicado, si bien ha recordado que “sólo vamos a hacer ventas cuando responda al valor del accionista”. “No nos sentimos presionados para aceptar la primera oferta que recibimos”, ha defendido antes de anticipar que “pronto podría haber noticias”.

Respecto a la posibilidad de que entre estas ventas se encuentre WiZink, el negocio de tarjetas de crédito, el consejero delegado ha explicado que sólo se venderá “al precio adecuado”. En caso de que no haya una buena oferta, se mantendrá, ya que es un negocio rentable que genera beneficios al grupo. También se procederá a la venta de TotalBank, la filial estadounidense, si se presenta una buena oferta este año.

El proyecto que está “totalmente abandonado” es ‘Sunrise‘, el banco malo de activos inmobiliarios que el anterior equipo gestor del Popular pretendía sacar a Bolsa para soltar el lastre del ladrillo. No obstante, “esto no quiere decir que no se puedan realizar operaciones similares”. “Estamos analizando todo tipo de operaciones que puedan ayudarnos”, ha señalado.

El banquero se ha referido también a la posibilidad de que algunos accionistas demanden al Popular por la ampliación de capital realizada el pasado año. “A día de hoy no somos conscientes de que haya ninguna demanda y tampoco tengo muy claro cuáles serían las bases para presentarla”, ha defendido.

Tal y como ha recordado además, “invertir en Bolsa no es una ciencia exacta”, si bien “un accionista que ha entrado a 1,2 euros y ahora ve que vale la mitad, pocas explicaciones le valen”.

Banco Popular cerró el primer trimestre del año con unas pérdidas de 137 millones de euros, frente al beneficio de 93,8 millones del mismo periodo de 2016, tras los saneamientos realizados para provisionar su exposición al ladrillo. En ese sentido, Sánchez-Asiaín ha destacado los “signos positivos” que ha mostrado el negocio tradicional y ha prometido volver a la rentabilidad lo antes posible.