De su lado, el coste de cada barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI), de referencia para Estados Unidos, subía más de un 4% para cotizar en un máximo intradía de 84,90 dólares, su mayor precio también desde julio de 2024, con una revalorización acumulada en la semana de alrededor del 25%, recoge Europa Press.
La escalada de los precios de la energía refleja el agravamiento de la situación en Oriente Próximo tras el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán y la amenaza de cierre del estrecho de Ormuz por parte del país persa.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha asegurado que sigue de cerca la situación en la región, incluyendo las posibles consecuencias de cualquier interrupción prolongada del flujo energético a través del estrecho de Ormuz, señalando que, si bien las instalaciones de producción se han visto prácticamente indemnes de los ataques, la interrupción del flujo de petróleo a través del paso de Ormuz ha obligado a algunos operadores a iniciar el cierre de la producción.
En este sentido, recuerda que el mercado petrolero mundial ha registrado un superávit significativo desde principios de 2025 y, antes de los ataques, se preveía que la oferta mundial de crudo superaría con creces la demanda en 2026, aunque advierte de que “las interrupciones prolongadas del suministro podrían llevar al mercado a un déficit”.
Los inventarios mundiales de petróleo observados aumentaron a más de 8.200 millones de barriles en 2025, su nivel más alto desde 2021. “Estas reservas proporcionan ahora un colchón de seguridad contra las interrupciones del suministro”, añade.
De su lado, Estados Unidos ha tratado en las últimas horas de rebajar la tensión en los mercados con diversas medidas, incluyendo el anuncio de que permitirá la venta de petróleo ruso a la India durante 30 días, así como la posibilidad de recurrir a la reserva estratégica de petróleo (SPR), que actualmente se encuentra en 415 millones de barriles.
“Si el Gobierno estadounidense se sintiera cómodo reduciendo la SPR a los niveles previstos para 2023, podríamos esperar una liberación de alrededor de 68 millones de barriles”, apuntan Warren Patterson y Ewa Manthey, analistas de ING, según la citada agencia.






