El Parlamento catalán aprueba los Presupuestos de 2022 con el aval de los comuns

Pere Aragonès en el debate de investidura en el Parlament

Pere Aragonès

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El pleno del Parlamento catalán ha aprobado este jueves los Presupuestos de la Generalitat de 2022 con los votos a favor de Junts y ERC, la abstención de los comuns y el voto en contra del resto de la oposición, y se convertirán en las primeras cuentas vigentes el 1 de enero; algo que no ocurría desde 2010.

Las cuentas han salido adelante gracias al aval de los comuns, con quien el Govern alcanzó un acuerdo después del rechazo de la CUP, que el Ejecutivo de Pere Aragonès había fijado como único socio para sacar las cuentas, por lo que deja en el aire a la mayoría independentista de la investidura.

El proyecto incluye un gasto total de 38.139 millones de euros, lo que supone un incremento de 5.618 (17,3%) respecto a las últimas cuentas aprobadas de 2020, mientras que la previsión de ingresos no financieros y no finalistas es de 27.256 millones de euros, 394 más (1,5%).

La luz verde de la Cámara catalana a las cuentas se ha materializado con la votación del dictamen de Presupuestos, las partes del texto que no han estado enmendadas, que se ha saldado con 65 votos a favor –de ERC y Junts–, 62 en contra –de PSC, Vox, CUP, Cs y el PP–, y ocho abstenciones de los comuns.

Justo antes, el pleno del Parlament ha votado las 1.106 enmiendas presentadas que los grupos mantenían vivas, que son 343 del PSC-Units, 193 de Vox, 91 de la CUP, 311 de Cs y 168 del PPC, que ha rechazado, con excepción de la que la mesa de la comisión de Economía y Hacienda admitió como enmienda técnica, que ha prosperado con 99 votos a favor, 20 en contra y 16 abstenciones.

Durante el pleno, en el que cada grupo ha intervenido durante 20 minutos, el conseller de Economía y Hacienda de la Generalitat, Jaume Giró, ha trasladado su agradecimiento a todos los diputados y ha defendido que era «fundamental» que las cuentas salieran adelante para encarar con mínimas garantías un ejercicio que augura lleno de retos e incertidumbres.

Al final del pleno, Giró y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, se han saludado, y ambos han ido a saludar a la líder de los comuns en el Parlament, Jéssica Albiach, con la que se han hecho una foto.

Esta imagen contrasta con la fotografía que protagonizaron Aragonès y Albiach tras sellar el acuerdo para cerrar el pacto de Presupuestos, en la que no participó Giró pese a haber pilotado las negociaciones, durante las cuales Junts se opuso a pactar con los de Albiach.

La sesión se ha celebrado con las restricciones aprobadas por la Mesa del Parlament ante el aumento de contagios de coronavirus, de manera que ha habido la mitad de los diputados presentes en el hemiciclo y el resto ha votado por delegación.

DE LA CUP A LOS COMUNS

Los Presupuestos se han aprobado definitivamente un mes y medio después de iniciar su trámite parlamentario, que el Govern decidió comenzar sin contar aún con el apoyo suficiente para sacarlos adelante y que logró desbloquear gracias a un pacto in extremis con los comuns, que permitió superar el debate a la totalidad.

El acuerdo con los comuns, a los que Aragonès recurrió tras el veto de la CUP a las cuentas y ante su insistencia de no negociar con el PSC pese a sus ofrecimientos, incluye la aprobación de los Presupuestos del Ayuntamiento de Barcelona: los comuns facilitaban la aprobación de las cuentas de la Generalitat y ERC rectificaba su ‘no’ y avalaba las de Ada Colau.

Todo ello provocó las críticas de Junts porque acusan al presidente de romper la mayoría independentista de la investidura y constataron de nuevo las discrepancias entre los socios del Ejecutivo catalán, pese a que días más tarde la portavoz del partido, Elsa Artadi, minimizó el impacto del acuerdo y no han tratado de bloquearlo.

MAYORÍA EN EL AIRE

El desacuerdo entre el Govern y la CUP en la ley más importante del año y que calibra la estabilidad de la legislatura deja la mayoría independentista de la investidura en el aire y al Ejecutivo de Aragonès sin un apoyo sólido en el Parlament.

De hecho, tras romperse las negociaciones con los ‘cupaires’, Aragonès ha defendido la necesidad de revisar el acuerdo de investidura que alcanzaron ERC y la CUP para actualizarlo, y una de las incógnitas es si se mantendrá o no el compromiso para que el presidente se someta a una cuestión de confianza en 2023, a mitad de la legislatura.

Desde ERC ya habido algunas declaraciones públicas de dirigentes republicanos poniendo en duda el sentido de mantener la cuestión de confianza, mientras que los ‘cupaires’ en los últimos días han elevado el tono de las críticas contra el Govern y han advertido de que ahora mismo no superaría una cuestión de confianza, evidenciando el distanciamiento con el Ejecutivo catalán.

Está por ver también cuál será el papel de los comuns tras aprobar los Presupuestos, ya que defienden seguir llegando a acuerdos con el Govern en cuestiones que ayuden a la ciudadanía pero sin garantizar la estabilidad del Ejecutivo, al que ven dividido por las discrepancias permanentes entre ERC y Junts.