El nombre del nuevo año en Cuba

La Habana
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Con probada certeza, cuando nuestros diputados se reúnan en la última sesión de este 2021, los próximos doce meses serán bautizados por unanimidad como Año 64 de la Revolución. Nada mejor que atenerse a la tradición para no aventurarse en otros propósitos como en épocas anteriores.

De aquellas iniciales partidas de nacimiento, algunos nombres vinieron como anillo al dedo, pero otros como el de la planificación, organización, agricultura, economía y los 10 millones, no tuvieron la misma suerte. El tiempo se encargó de confirmarlo.

Apoyado en la sentencia de que una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero, en breve tendremos el resultado del sentir popular con ese choteo que acompaña al cubano desde remotos tiempos en las buenas y en las malas.

Con humor costumbrista, crítico o nostálgico será nombrado este 2022. Razones hay por los cuatro costados para que vuele la imaginación creadora de la gente común que puede superar con creces a la del escritor más ilustre o al político más imaginativo.

El manantial donde irán a beber los futuristas, unos con las mejores intenciones y otros con las peores, no podrá ser más socorrido  que el día a día, la realidad cotidiana, los tantos acontecimientos vividos y las perspectivas oficiales para el venidero año en absolutamente todos los renglones.

De tal forma, mucho ojo en las redes sociales y oreja a los chistes o bromas de ocasión. Ahí estarán los nominados para el cercano 2022 que harán fila o cola hasta el examen público. Será un año muy difícil, con el bloqueo gringo a cuestas y el empeño de levantar una economía que precisa de mucha inteligencia, transparencia y realismo, además de no poco trabajo, facilidades y alicientes.

Las que alcancen mayor popularidad deben ser estudiadas como puntos de referencia con la mayor seriedad del mundo. Y sin risas.