“Yo le pregunté. Me habló de unas grabaciones en las que subía al despacho de Mariano Rajoy en presencia de Arenas. El detalle no me acuerdo, pero era algo de la contabilidad B, de un remanente que había quedado”, ha indicado.
Guillermo Bárcenas ha asegurado, asimismo, que sintió que estaba siendo objeto de seguimientos, tal y como relató en el juicio su madre, Rosalía Iglesias. “Lo he llegado a sentir yendo yo solo en él coche”, ha explicado, recoge Europa Press.
“Yo recuerdo ir en el coche y ver motos, o sea, motoristas, que en un principio siempre pensamos que eran periodistas, porque en esa época yo creo que éramos la familia más famosa de España, pero bueno, sí que notamos, tanto mi madre como yo, que nos seguían, que llevaban una cámara en el casco”, ha relatado.
“Hacerle la vida imposible” a su padre en prisión
Asimismo, ha aseverado este lunes al tribunal que, bajo su punto de vista, hubo una “orden” para “hacerle la vida imposible” a su padre en el periodo que estuvo preso en la cárcel de Soto del Real (Madrid), que ha atribuido al Ejecutivo de Mariano Rajoy, puesto que “son instituciones que dependen del Gobierno”.
“Los 18 primeros meses de mi padre en prisión fueron muy duros. (…) Le hicieron la vida imposible en la cárcel. Yo creo que era una orden en ese momento. Claro, al final son instituciones que dependen del Gobierno”, ha expresado.
El hijo de Bárcenas ha relatado, asimismo, que dejó de confiar en el chófer de su padre, Sergio Ríos –acusado en el juicio por haber sido captado como confidente por la presunta trama–, después del asalto que sufrió con su madre en su casa por parte de un falso cura, un episodio ocurrido en 2013, según la citada agencia.
“Nos olió todo bastante mal desde el primer momento. (…) Yo, cuando estaba sujetando al señor este (el falso cura), apareció muy rápido (el chófer). Es una interpretación mía, pero le noté la cara un poco desencajada, más que por el susto, sino como por la sorpresa”, ha asegurado.





