El hartazgo de los sanitarios ante el colapso de la Atención Primaria se traslada a las calles

Estetoscopio sanidad medico enfermeria enfermera

Estetoscopio.

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

Las protestas por la saturación de la Sanidad ante la sexta ola del Covid-19 se extienden por toda España. El estallido de casos protagonizado por la variante Ómicron ha puesto en jaque a los centros de salud. Las plantillas de Atención Primaria no pueden más. Y las consecuencias ya se están dejando notar también en los hospitales de algunas comunidades, tal y como ha informado EL BOLETIN. Estos profesionales sanitarios no esconden su hartazgo por los recortes y la sobrecarga y sus quejas empiezan a sucederse.

“La gente está cansada, hay mucha carga de trabajo”. Esta es una de las frases más repetidas estas semanas entre los trabajadores de la Sanidad. La oleada de contagios ha sumido al sistema público en otro colapso. Ante esto, en algunas autonomías ya se han anunciado manifestaciones. Este sería el caso, por ejemplo, de Euskadi.

ELA, SATSE, LAB, CCOO y UGT han convocado manifestaciones en las tres capitales de comunidad para “denunciar la grave situación de Osakidetza”, el servicio de salud vasco. Según estos sindicatos, la Atención Primaria “sigue en una situación de colapso debido a las carencias estructurales anteriores a la pandemia”. Y así lo denunciarán el 23 de enero, día en el que saldrán a la calle para protestar por el mencionado “colapso” y “la sobrecarga de la atención hospitalaria”, así como para “exigir medidas inmediatas para afrontar dicha situación”. Las manifestaciones están previstas para el mediodía en Bilbao, Vitoria y San Sebastián.

Las organizaciones sindicales ya se concentraron antes de Nochebuena en los centros de salud para criticar la “insostenible situación” en la que están en País Vasco. “Sin embargo, ha empeorado aún más”, afirman. “La escasez de las plantillas es ya tan evidente que Osakidetza ha decretado, entre otras, medidas como el autotest Covid, es decir, que cada paciente recoja su propia muestra por carecer de un número suficiente de profesionales para realizar esta tarea”, explican.

Una falta de sanitarios para hacer frente a la sexta ola ante la que recuerdan que “hace apenas dos meses” el Ejecutivo vasco decidió “prescindir de 4.000 profesionales”. Además, antes de navidad se llegó a buscar voluntarios para administrar vacunas o realizar PCR. “Un abuso”, aseguró SATSE.

“Las UCIs cada vez más tensionadas”

Los problemas no se limitan a la Primaria. La atención hospitalaria tampoco se libra y, señalan los sindicatos, “las UCIs están cada vez más tensionadas”. “Las cargas de trabajo son extenuantes”, inciden. Algo que se muestra claramente en los servicios de urgencias, “que acusan un aumento importante de la carga de trabajo derivada del colapso de la atención primaria”.

Ante esto, lamentan, el Gobierno vasco “no está dando pasos” para solucionar la situación. “La Ley de presupuestos para 2022 recientemente aprobada contempla”, aseguran, “una inversión para sanidad que supondrá gastar 16 millones de euros menos que lo efectivamente gastado en el ejercicio 2021”. En su opinión, “es urgente aumentar el presupuesto de Osakidetza hasta llegar a la media de la UE (7% del PIB), destinando un 25% del mismo a la Atención Primaria”. Asimismo, abogan por reforzar de “manera inmediata” las plantillas y dotarlas de recursos humanos “suficientes” en todas las categorías mediante la creación miles de plazas. Todo lo resumen en “una estrategia encaminada a priorizar y reforzar la sanidad pública y en especial la Atención Primaria, en contraposición con el desmantelamiento programado al que lleva sometida más de una década”.

Estas peticiones coinciden, en su gran mayoría, con las realizadas por partidos, sindicatos y colectivos de la sanidad en otras comunidades, como la de Madrid o Andalucía.

Regreso de los 4.000 sanitarios despedidos

Por su parte, Podemos Euskadi ha iniciado una recogida de firmas para que los mencionados 4.000 profesionales despedidos vuelvan a su puesto de trabajo.

“En la peor ola de la pandemia, con los centros de salud colapsados y largas listas de espera, el Gobierno vasco ha destruido 4.000 puestos sanitarios y recortado el 94% de la plantilla de rastreadores”, denuncian. Ante esto, quieren presionar al Ejecutivo de Urkullu a recuperar a este personal.