El FMI pone en duda la sostenibilidad de las pensiones si no hay medidas adicionales

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La preservación de la sostenibilidad de las cuentas públicas de España requiere de esfuerzos adicionales para contrarrestar las presiones del gasto en pensiones, según las conclusiones preliminares de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha visitado el país para elaborar el informe ‘Artículo IV’.

«En su fase inicial, la reforma de las pensiones ha priorizado la aceptabilidad social y la suficiencia, pero persiste la inquietud sobre la sostenibilidad en caso de que no se implementen medidas adicionales», advierten los técnicos de la institución.

En su análisis, destacan que la actual propuesta de reforma contempla la indexación de las pensiones de forma permanente al IPC y la revocación desde 2021 del factor de sostenibilidad, lo que aumentaría el gasto anual en pensiones un 3,5% del PIB de aquí a 2050, comparado con la implementación completa de la legislación anterior.

Asimismo, se prevé que parte del aumento se vea compensado por otras medidas propuestas en la primera fase de la reforma, como la introducción de incentivos para elevar la edad efectiva de jubilación y el aumento temporal de las cotizaciones a la Seguridad Social.

En este sentido, la misión del FMI subraya que «preservar la sostenibilidad de las finanzas públicas requiere esfuerzos adicionales para contrarrestar las presiones del gasto en pensiones, lo cual también ayudaría a dar una señal del compromiso de las autoridades con la responsabilidad fiscal».

Entre las posibles medidas adicionales, proponen la adopción de mecanismos para restringir el gasto prolongando más la vida laboral, así como para aumentar los ingresos, apuestan por aumentar los ingresos máximos sujetos a cotizaciones, si bien señala que algunas de estas medidas se incorporarán en la segunda fase de reformas en 2022.

LA DEUDA PÚBLICA ES UNA VULNERABILIDAD.

A nivel general, la misión del FMI considera que las medidas de apoyo público implementadas en respuesta a la pandemia fueron cruciales para contener el impacto económico de la crisis Covid, aunque advierte de que «inevitablemente han hecho mella en las finanzas públicas» dando como resultado una deuda pública elevada que representa «una fuente de vulnerabilidad».

En su análisis, los técnicos del FMI destacan que algunas medidas esenciales de apoyo aplicadas durante la pandemia se han prorrogado hasta 2022, con modificaciones para hacer su diseño más focalizado.

En este sentido, apuntan que la política fiscal debe seguir apoyando la recuperación hasta que ésta se afiance, y debe focalizarse y concentrarse en los más vulnerables.

Dado que no se espera que la actividad retorne a los niveles previos a la crisis hasta finales de 2022 o comienzos de 2023, el próximo año la política fiscal debe continuar siendo expansiva en términos generales, de acuerdo con el anteproyecto de Presupuestos de para 2022.

De este modo, se prevé que en 2021 y 2022 el déficit público disminuya, pero que los factores principales de dicha disminución sean la recuperación económica y los estabilizadores automáticos, así como la desescalada de las medidas de emergencia contra la Covid.

«Es muy positivo que, favorecido por el uso de fondos de la UE, el gasto público tenga un importante componente de inversión», señala la misión del FMI en sus conclusiones preliminares, donde recomienda que «toda sorpresa positiva en el saldo público», debida a una recuperación más rápida de lo previsto el año próximo, «debería ahorrarse».

Por el contrario, en caso de materializarse los riesgos a la baja, los técnicos consideran necesario recurrir con prudencia al limitado espacio fiscal disponible.

«La respuesta de las políticas públicas tendrá que seguir siendo ágil y, dependiendo de la evolución de la pandemia, quizá sea necesario extender con flexibilidad algunas medidas de apoyo, focalizándolas cada vez más para facilitar la reasignación de recursos», defienden.

No obstante, «con el tiempo, España tendrá que reducir la deuda a niveles más prudentes y crear margen fiscal para responder a sacudidas futuras», advierten, por lo que debe emprenderse un proceso sostenido y gradual de consolidación fiscal una vez que se cierre la brecha de producto y que la economía haya entrado en una senda de crecimiento sostenido, algo que podría cumplirse para 2023.

A este respecto, los funcionarios del FMI aconsejan que el ajuste fiscal favorezca el crecimiento, para lo cual será necesario preservar el margen para la inversión pública y el gasto en educación, complementando el proceso con reformas estructurales que fomenten el crecimiento, mientras que, a nivel de la UE, sería deseable completar la reforma del marco fiscal antes de la desactivación de la cláusula de escape general, o contar con un arreglo transitorio hasta que la reforma se haga efectiva.

PLAN DE CONSOLIDACIÓN FISCAL E IMPUESTOS MEDIOAMBIENTALES

«Elaborar anticipadamente planes creíbles a medio plazo ayudaría a forjar el necesario consenso social y a afianzar la confianza de los inversores», incluyendo medidas sobre los ingresos, como una ampliación de las bases imponibles y un aumento de los impuestos medioambientales, así como una racionalización del gasto que incluya mejoras de eficiencia, fundamentadas en las evaluaciones del gasto.

En este contexto, la misión del FMI destaca que la orientación sumamente acomodaticia del BCE ha ayudado hasta ahora a mantener los rendimientos de los bonos a largo plazo en niveles bajos, mientras que los vencimientos de la deuda pública se han extendido, pero alerta de que la elevada deuda pública de España «es una fuente de vulnerabilidad».