El dolor del desgarre de un árbol

Gustavo Guevara

Gustavo Guevara, exdirector de la Escuela de Economía en la Universidad de Carabobo (Venezuela).

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Al árbol que procuro se le desgarró una rama temprana: Gustavo Guevara

El libro en camino que tanto refiero tenía un padrino protector que nos abandonó el pasado domingo. Se ofreció voluntariamente de revisor y con su ida nos deja en orfandad dolorosa y de mucha pérdida. Se nos fue un gran hombre y amigo.

Gustavo tuvo en la Microeconomía un ámbito para descollar y lo hizo

Sin dudas, tenía no solo un sitio entre los colaboradores del libro (ya lo había indicado a nuestro Vicerrector Administrativo), sino en el posterior despliegue de los manejos y variables de interés al aterrizaje práctico de nuestra propuesta.

En reciente evento digital ya nos habíamos beneficiado de su sapiencia

Junto a su indiscutido don de gente. Fue un evento organizado por Virginia Rosales, de la Universidad de Granada, nuestra alumna, denominado TRANSICIONES A LA DEMOCRACIA Y OTRAS TRANSICIONES: Hacia una “Nueva Transitología”.

Coincidíamos respecto a la multidimensionalidad del tema entre manos

De mi parte, confiaba en su aporte microeconómico a la optimización de los resultados de la acción económica y, con ello, la maximización en la honra de derechos y en el bienestar general.

Multidimensionalidad también en los manejos de cada esfera

La amplia experiencia transicional a partir de la caída del Muro de Berlín y del yugo soviético –una transición al mercado- mostró la complejidad del manejo económico, con evidente apoyo en el saber microeconómico.

Modelo productivo, reestructuraciones y privatizaciones son cruciales

Eso, junto a factores contextuales, institucionales y de saber procesal garantizan la integralidad de la acción social, estatal y gubernamental para procesos de cambio societal que rediman por siempre. La acción y el celo son permanentes.

Para ello, contábamos con Gustavo

Pero, no solo para eso. Su don de gente, su parsimonia, su liderazgo intelectual, su gregarismo, nuestra larga amistad, su afinidad con quienes lo rodeaban, etc., lo hacían pieza clave de la gestión inicial necesaria.

Su muerte nos deja un hondo, costoso y muy doloroso vacío

No solo profesional. También de honestidad, bondad y compulsión a la acción grupal. Nos abandona en los inicios. En contra de su voluntad. En contra de la nuestra. Nos quedan el vacío y el dolor. Esperamos honrarle ¡Hasta siempre, Gordo!

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