El BCE pasa una factura de 474,8 millones a los bancos por su labor de supervisión

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El Banco Central Europeo (BCE) ha establecido para 2018 unos honorarios por su supervisión del sistema bancario de 474,8 millones de euros. Esta factura, que pagan las entidades, es un 11,7% más alta que el año pasado debido a que la institución que preside Mario Draghi prevé mayores costes por el Brexit y las pruebas de resistencia de la EBA.

En concreto, el BCE calcula unos gastos totales de supervisión de 502,5 millones de euros para este año. No obstante, sólo reclama 474,8 millones debido a que la institución cuenta con un superávit de 27,7 millones del año anterior.

La estimación es más alta que la de 2017 (que fue de 425 millones de euros después de tener en cuenta un superávit no utilizado de 41,1 millones de euros de 2016), reflejando los factores externos e internos y las diferentes prioridades de supervisión identificadas por el BCE para 2018. Según explica el BCE, estos factores incluyen la salida de Reino Unido de la UE y los costes asociados con la participación del BCE en la realización de las pruebas bienales de estrés de supervisión de la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés).

Alrededor del 90% de los honorarios serán pagados por “bancos significativos” y el 10% restante por “bancos menos significativos”. La cantidad a pagar por cada banco se determinará de acuerdo con la importancia del banco y el perfil de riesgo, utilizando los factores de tarifas anuales provistos por todos los bancos supervisados ​​con una fecha de referencia del 31 de diciembre del año anterior.

La tasa de supervisión comprende un elemento mínimo para todas las entidades, que representa el 10% del importe total a recuperar, y un elemento variable para la asignación del 90% restante de los gastos. En el caso de las entidades de crédito significativas de menor tamaño, con activos totales inferiores a 10.000 millones de euros de euros, el elemento mínimo de la tasa se divide por la mitad, apunta el BCE.