Tal y como apunta en una nota, a pesar de que “la información recibida coincide en general con la evaluación previa del Consejo de Gobierno sobre las perspectivas de inflación, los riesgos al alza para la inflación y los riesgos a la baja para el crecimiento se han intensificado”.
Ante esto, se compromete a establecer una política monetaria que “garantice la estabilización de la inflación” en el objetivo del 2% a medio plazo.
Respecto al conflicto en Oriente Medio, el BCE apunta que “ha provocado un fuerte aumento de los precios de la energía, impulsando la inflación y afectando negativamente la confianza económica”. En este sentido, señala que “las repercusiones de la guerra en la inflación y la actividad económica a medio plazo dependerán de la intensidad y la duración del impacto en los precios de la energía, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y colaterales”.
“Cuanto más se prolongue la guerra y más elevados se mantengan los precios de la energía, mayor será probablemente su impacto en la inflación general y en la economía”, sostiene.
Dicho esto, el organismo defiende que está en una “buena posición para afrontar la incertidumbre actual”. “La zona del euro inició este periodo de fuerte subida de los precios de la energía con una inflación cercana al objetivo del 2%, y la economía ha demostrado resiliencia en los últimos trimestres”.
Las expectativas de inflación del BCE a largo plazo se mantienen, de esta manera, “estables, si bien las expectativas a corto plazo han aumentado significativamente”.
El Consejo de Gobierno supervisará “atentamente” la situación y adoptará un enfoque basado en datos y adaptado a cada reunión para determinar la postura de política monetaria más adecuada.






