El BCE mantiene en el 10,6% sus exigencias de capital básico para la banca

BCE Banco Central Europeo
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Los requerimientos y recomendaciones totales de capital ordinario de máxima calidad (CET1) resultantes del proceso de revisión y evaluación supervisora (PRES) se mantuvieron estables en 2019 en el 10,6%, el mismo nivel que en 2018, según ha informado el Banco Central Europeo (BCE).

El CET1 es el capital de máxima calidad de las entidades de crédito, compuesto fundamentalmente de acciones ordinarias, explicó el banco central.

Por su parte, los niveles totales de CET1 exigidos por las autoridades, incluidos los colchones sistémicos y anticíclico, que no son fijados por el BCE como supervisor, aumentaron en 20 puntos básicos, hasta el 11,7%, debido a un incremento de 10 puntos básicos del colchón anticíclico y de 10 puntos básicos de los colchones sistémicos.

En este sentido, el BCE ha explicado que la mayor parte de las entidades significativas cuentan con niveles de CET1 superiores a los requerimientos y la recomendación de capital totales.

Seis de las 109 entidades que participaron en el ciclo del PRES de 2019 mostraron niveles de CET1 inferiores a la recomendación de Pilar 2. Se han solicitado medidas correctoras con un calendario preciso a las entidades que no adoptaron medidas satisfactorias en el último trimestre de 2019.

Asimismo, el proceso ha puesto de manifiesto que las entidades con niveles elevados de préstamos dudosos (NPL) están cumpliendo en general los objetivos de saneamiento de balances.

En concreto, el BCE ha destacado que, al asumir sus funciones de supervisión hace cinco años, el volumen de NPL mantenidos por las entidades significativas rondaba el billón de euros, con una ratio NPL del 8%, mientras que a finales de septiembre de 2019, el volumen de dudosos se había reducido hasta 543.000 millones de euros, con una ratio NPL del 3,4%.

Por otro lado, el BCE ha informado por primera vez de forma individual de los requerimientos de Pilar 2 de los 108 bancos examinados. Estos requerimientos, que el supervisor fija para cada entidad, se situaron en el 2,1%, y las recomendaciones de Pilar 2 no vinculantes, en el 1,5%, sin cambios respecto al año pasado en ambos casos.

Deterioro de las puntuaciones de la banca

El proceso de evaluación PRES se centra en cuatro aspectos principales: la viabilidad y sostenibilidad de los modelos de negocio, la adecuación del gobierno interno y la gestión de los riesgos, los riesgos para el capital y los riesgos de liquidez y de financiación.

Cada uno de estos cuatro aspectos recibe una puntuación del 1 al 4 (siendo 1 la más alta y 4 la más baja) para cada entidad, que se agregan posteriormente para obtener una puntuación global.

En este sentido, la proporción de entidades con una puntuación global de 3 fue del 43% en 2019, frente al 38% de 2018. Asimismo, la proporción de entidades con peor rentabilidad, aquellas con una puntuación de 4, se redujo hasta el 8%, desde el 10% de 2018. Paralelamente, el porcentaje de entidades que obtuvieron una puntuación de 2 descendió hasta el 49%, desde el 52%. Ninguna entidad significativa recibió un 1.

En su análisis, el BCE ha destacado el deterioro de las puntuaciones en la evaluación de los modelos de negocio, ya que la rentabilidad de la mayoría de las entidades significativas se sitúa por debajo de su coste de capital, lo que dificulta su capacidad para generar capital orgánicamente y emitir acciones nuevas.

«Preocupados por la baja rentabilidad, los supervisores están prestando cada vez más atención a la resiliencia de las entidades en el futuro y a la sostenibilidad de sus modelos de negocio», ha reconocido el BCE.

Otro de los elementos que ha registrado un deterioro en las puntuaciones de la evaluación es el gobierno interno de los bancos. De este modo, el 76% de las entidades, frente al 67% de 2018, recibieron una puntuación de 3, mientras que solo el 18% recibió una puntuación de 2, frente al 25% de 2018.

«Estas conclusiones muestran que en muchos casos los órganos de administración no son eficaces y los controles internos son débiles», ha advertido el banco central.

Asimismo, el supervisor ha señalado que algunas entidades comunicaron pérdidas materiales atribuibles mayoritariamente a eventos de riesgos de conducta, lo que se refleja en el número de entidades que obtuvieron un 3 en el riesgo operacional, que aumentaron hasta el 77%, frente al 63% del año anterior.

Como respuesta a este deterioro de las puntuaciones de la banca, los supervisores intensificarán la evaluación de la sostenibilidad de los modelos de negocio del sector y continuarán exigiendo que las entidades mejoren la eficacia de sus órganos de administración y refuercen los controles internos y la gestión de los riesgos.

En cuanto a los riesgos para la liquidez, los resultados globales mostraron que el nivel de liquidez de las entidades «es adecuado», ha destacado el BCE.

En esta categoría, el 76% de las entidades recibieron un 2, frente al 70% de 2018, aunque solo 4 entidades recibieron un 1, la tercera parte que el año anterior.