El BCE estudia ‘castigar’ a las empresas contaminantes en sus compras de bonos

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el vicepresidente, Luis de Guindos
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La lucha contra el cambio climático es uno de los ejes sobre los que la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagade, prometió que rotaría la política monetaria de la institución. Aunque todavía se desconoce cómo podrá concretarse esta promesa, muchos expertos creen hacerse una idea: rompiendo la denominada neutralidad del mercado.

La presidenta del BCE se ha comprometido a hacer de la lucha contra el cambio climático una parte importante de la revisión estratégica del banco central, que se completará en la segunda mitad de 2021. En ese sentido, dos tercios de 33 economistas consultados por Financial Times creen que esta revisión tendrá como resultado romper con la denominada ‘neutralidad del mercado’ que obliga al BCE a comprar los bonos en proporción al mercado en general para no distorsionar la competencia.

Los defensores del medio ambiente han criticado las compras de bonos corporativos del BCE (248.000 millones de euros) ya que consideran que refuerzan el sesgo del mercado a favor de grandes emisores de CO2 como las grandes petroleras y gasísticas o las aerolíneas, ya que estos sectores emiten más bonos que la mayoría de los demás.

“La neutralidad del mercado siempre fue un pretexto porque todavía implicaba opciones de qué comprar y qué no comprar, entonces, ¿por qué no hacer esas elecciones consistentes con las preferencias [políticas]?” reflexiona Paul Diggle, economista senior de Aberdeen Standard Investments.

Otros grandes bancos centrales también han comenzado a estudiar cómo pueden abordar el cambio climático. El Banco de Inglaterra planea realizar pruebas de estrés climático en el sector bancario del Reino Unido en junio de 2021, mientras que el banco central de Suecia recientemente eliminó los bonos emitidos por las regiones de Australia y Canadá de sus reservas de divisas porque sus emisiones de CO2 eran demasiado altas, recuerda FT. Asimismo, la Reserva Federal estadounidense se unió recientemente a la ‘Network for Greening the Financial System’, un consorcio de 75 bancos centrales creado para apoyar los objetivos de París.

Sin embargo, hasta el momento ningún banco central importante ha aplicado criterios explícitos de cambio climático a sus compras de bonos.

La propia Lagarde ya ha dado señales de que está a favor de tal medida, diciendo recientemente que los banqueros centrales deberían “preguntarse” si están asumiendo un “riesgo excesivo” al confiar en que los inversores fijarán el precio de las cuestiones ambientales.

“A fin de cuentas, es probable que exista una posibilidad mejor que incluso de que, en algún momento, el BCE discrimine cada vez más entre emisiones y emisores verdes y marrones, de una forma u otra”, apunta Konstantin Veit, gerente de Pimco, al diario británico.

Sin embargo, es probable que otros miembros del consejo de gobierno del BCE se opongan a la idea, entre ellos el alemán Jens Weidmann, que ya escribió en FT el mes pasado que “no depende de nosotros corregir las distorsiones del mercado”.

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