El Banco de España prevé una tasa de ahorro “elevada” ante la segunda ola del covid-19

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El Banco de España avisa de que la extensión en Europa de la segunda ola de la pandemia desde octubre y las nuevas restricciones continuarán limitando el consumo fuera del hogar y harán que el ahorro se mantenga «elevado» por «razones involuntarias» y por la actitud «prudente» de los agentes ante la propagación de contagios.

Así lo señala el organismo supervisor en un artículo analítico sobre la renta y el ahorro de los hogares en la zona del euro durante la primera ola de la pandemia, en el que observa una caída contenida de la renta de los hogares, a pesar del deterioro del mercado de trabajo, gracias a la «rapidez y el gran alcance» de las medidas de política económica aprobadas.

Con la relajación de las medidas, los datos de consumo de los hogares indican cierto afloramiento de la demanda de consumo embalsada durante el período de confinamiento. En concreto, durante el tercer trimestre el consumo duradero y semiduradero creció un 1,6% en términos interanuales, pero la mejora del gasto en servicios fue parcial, con una caída del 8%.

Según el Banco de España, la extensión en Europa de la segunda ola de la pandemia desde octubre y las nuevas restricciones que se han introducido, más focalizadas en la movilidad interterritorial y en las actividades que conllevan más interacción social, continuarán «limitando el consumo fuera del hogar y harán que el ahorro se mantenga elevado tanto por razones involuntarias como por la actitud prudente de los agentes ante la propagación de los contagios».

Además, añade que la incertidumbre sobre la duración y las consecuencias económicas de la crisis fomentará el ahorro por motivo precaución y favorecerá que la bolsa de ahorro forzoso se mantenga como un colchón financiero.

«La información coyuntural apunta en esta dirección», asegura el Banco de España, ya que los datos de confianza hasta noviembre y de los depósitos bancarios hasta octubre indican el mantenimiento de una tasa de ahorro privado más elevada que antes de la crisis, al tiempo que la encuesta de opinión de la Comisión Europea muestra una «recuperación incompleta» de las intenciones de grandes compras de los hogares durante el tercer trimestre y un pequeño retroceso en octubre y noviembre.

Impacto de la primera ola

La renta bruta disponible de las familias retrocedió en torno a un 3% interanual en la zona del euro en el segundo trimestre de 2020 en términos reales, una magnitud que duplica la del peor trimestre de la crisis financiera y está próxima al peor ajuste que se produjo al final de la crisis de la deuda soberana.

Eso sí, a niveles diferentes por países, ya que mientras que en Alemania la renta real de los hogares retrocedió en torno a un 1% interanual, en España e Italia la contracción fue más severa, del 8% y el 7% interanual, respectivamente

A su vez, la caída fue del 15% interanual en el segundo trimestre en la zona del euro, magnitud cinco veces superior a la del primer trimestre de 2009, y la contracción fue intensa en todos los países, aunque más contenida en Alemania (en torno al 12%) y especialmente severa en España (por encima del 23%).

Además, explica que el desplome del consumo durante el período de confinamiento hizo que el ahorro repuntara de manera «extraordinaria». En concreto, los hogares ahorraron casi el 25% de su RBD, tras un 17% en el primer trimestre, cifras muy por encima de los valores del 13% de finales de 2019. Este aumento fue generalizado por países, aunque algo más intenso en España y Francia.

La bolsa extraordinaria de ahorro, calculada como la diferencia sobre el promedio del primer semestre de los cinco últimos años, superó los 300.000 millones de euros en la zona del euro, lo que supone en torno a un 3% del PIB.

A su vez, las limitaciones al consumo tuvieron como contrapartida la generación de una bolsa de ahorro privado, de carácter forzoso, que se acumuló fundamentalmente en forma de depósitos bancarios. No obstante, los datos agregados de ahorro encubren una distribución desigual por nivel de renta.

El flujo neto de depósitos alcanzó un 18% de la renta bruta disponible en el primer semestre (unos 325.000 millones de euros), por encima del 13% del mismo período del año pasado, y fue más pronunciado en España y Francia.

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