Novagalicia duplica de tres a seis el número de direcciones territoriales en Galicia y crea otras dos para gestionar su negocio fuera de la región. A pesar de que la compra de Novagalicia por Banesco aún no se ha formalizado, la mano de la entidad que preside Juan Carlos Escotet ya se hace patente en la entidad rescatada, que ayer mismo anunció una remodelación de su cúpula tras duplicar de tres a seis el número de direcciones territoriales en Galicia y crear otras dos para gestionar su negocio fuera de la Comunidad Autónoma.
Bajo la supervisión de Gabriel González Eiroa, director de Banca Minorista, el equipo territorial está compuesto por seis directivos gallegos: Jorge Martínez Martínez (Vigo). Gerardo Fuertes Ayerdi (A Coruña – Ferrol), Walter Álvarez Álvarez (Lugo), Rubén Saavedra Pedreira (Ourense), Carmen Fernández Penas (Pontevedra) y Juan Carlos Carneiro Caneda (Santiago).
La nueva estructura comercial se completa con la Dirección Territorial de León y Asturias, con Marcos Lamas Seoane como director, y con la Dirección Territorial del Resto de España, bajo la tutela de Julián Mateos-Aparicio Prieto.
Según el director general corporativo de Novagalicia Banco, Francisco Botas, “el nuevo proyecto empieza por lo más importante: el equipo, el negocio y los clientes, porque es ahí donde debemos estar, junto a los ahorradores y las empresas, y cuanto más cerca, mejor”.
Sin embargo, esta cúpula ha levantado críticas entre los sindicatos, que no entienden por qué existe tan poca presencia femenina al frente de las nuevas direcciones territoriales. Según han señalado fuentes de UGT a ElBoletin.com, entre todas las caras nuevas sólo hay una mujer, Carmen Fernández Penas, lo que “nos da buena idea del talante de igualdad” del nuevo dueño del banco.
Estas mismas fuentes explican que la decisión en ningún caso se puede deber a la falta de mujeres en la plantilla, que es de alrededor del 50%, ya que hasta el nivel de directores de oficina el porcentaje está equilibrado entre ambos sexos, habiendo también una presencia de directoras de zona.
Antes de que fueran oficiales los nuevos nombramientos, el sindicato nacionalista CIG ya señaló en una circular que resultaba “llamativa” la escasa presencia de mujeres en el organigrama, “que no guarda relación con el porcentaje de mujeres en el cuadro de personal”.
En diciembre del año pasado, Banesco ganó la puja por Novagalicia al ofrecer algo más de 1.000 millones de euros al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Sin embargo, el grupo que preside Juan Carlos Escotet aún no ha recibido el visto bueno de la Comisión Europea, y consecuentemente tampoco ha puesto sobre la mesa todavía ni un solo euro. Según los rumores del mercado, el primer pago, de 313 millones de euros, podría realizarse en el mes de mayo en cuanto se tenga el visto bueno de Bruselas, mientras que el resto se pagará hasta 2018.
Por tanto, el dueño de Novagalicia continúa siendo el FROB, que es el que ha aprobado el nombramiento de Francisco Botas y la remodelación de las direcciones territoriales, si bien se da por hecho que todos estos cambios se hacen con la aquiescencia de Banesco. Una situación similar ya ocurrió con el nombramiento del antiguo presidente José María Castellano, que supuso un cambio en las estructuras mucho antes de que su nombramiento fuera oficial.







