Los mercados dan el primer aviso a Alemania

Una de las peores subastas del Tesoro alemán desde la creación del euro ha puesto finalmente contra las cuerdas a Berlín. Los inversores, cansados de la exigua rentabilidad que ofrecía por sus bonos a diez años, han tirado por los suelos la demanda, un movimiento que ha obligado al Bundesbank a comprar grandes cantidades de deuda de la colocación para evitar que fracasara.

El banco central del país ha tenido que retener el 39% de los 6.000 millones de euros en deuda que Alemania esperaba vender frente a la media de retención del 17,83% de este año. Según los cálculos de IFR, un servicio de Thomson Reuters, ha sido el porcentaje más alto desde al menos julio de 1999.

Los inversores sólo han comprado 3.644 millones de euros con un interés medio del 1,98%, por debajo del 2,09% de la anterior subasta. En ambos casos, la rentabilidad se sitúa por debajo de la inflación alemana, del 2,9% en octubre. El ratio de cobertura ha sido mínimo: La demanda sólo ha superado en 1,1 veces la oferta.

La operación ha tenido un efecto inmediato en los mercados. La rentabilidad del bund alemán en el mercado secundario ha subido hasta el 2,10% desde el 1,94% que marcaba ayer y supera de este modo el interés de la deuda estadounidense con el mismo vencimiento (1,94%), algo que no ocurría desde hacía meses.

La caída en el precio del bund también ha supuesto un leve respiro para las primas de riesgo del resto de países europeos, entre ellos España, que ha bajado hasta los 457 puntos básicos. La italiana se encuentra en los 488 puntos. Además, el resultado de la subasta ha impactado también en el mercado de derivados. Así, los credit default swaps (CDS) de la deuda alemana han subido siete puntos básicos hasta los 110 puntos. También el euro cedió un 1% y perdió el umbral de los 1,34 dólares.

Los analistas han calificado la colocación de “desastrosa”. Según aseguran los expertos que ha consultado Bloomberg, si la nación más poderosa del euro tiene este tipo de dificultades para obtener capital habría que estremecerse al pensar en las próximas subastas de otros países europeos. España ya lo ha notado. En dos semanas le toca el turno a Francia.