Los afectados por las preferentes de Caja España-Duero, sin saber cómo ni cuándo podrán recuperar su dinero

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

Los afectados por las preferentes de Caja España-Duero, que tiene en circulación más de 400 millones de euros en estos títulos, se encuentran en una situación de absoluta incertidumbre. Si hace un año se las prometían muy felices cuando la entidad les propuso un canje por un depósito tradicional, ahora deberán esperar a que se decida el futuro de la entidad castellana para saber si Unicaja se hará cargo de sus títulos o finalmente deberán recurrir a los arbitrajes puestos a disposición para los bancos nacionalizados.

Las preferentes de Caja España-Duero contabilizan unos 416 millones de euros. La intención de la entidad castellana era haber canjeado estos títulos por depósitos tradicionales con intereses anuales de entre el 1,5% y el 2%, según la emisión. El plazo para obtener este rendimiento estaba previsto que fuera de cinco años.

La entidad castellana sacaba pecho en esos momentos al señalar que había optado por aportar “una solución para que los clientes que lo deseen puedan canjear estos instrumentos financieros sin perjuicio de su capital, al ser consciente de la situación de incertidumbre que atraviesan este tipo de productos, en los que el titular sólo puede recuperar su inversión a través de venta en mercados secundarios, que reflejan actualmente incertidumbre en su cotización”.

Sin embargo, a principios de verano el banco advertía en un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de que proseguían las negociaciones “en aras a la obtención de las preceptivas autorizaciones”. Desde entonces, nunca más se supo, al tiempo que los nervios de los afectados iban en aumento según se iba estancando la negociación para la fusión de Caja España-Duero con Unicaja y la entidad castellana se dirigía al rescate público.

La oferta inicial de canje por un depósito tradicional se había dirigido a una emisión de preferentes de Caja España de 2004 (150 millones), cuatro de deuda subordinada de esta misma entidad y otra de Caja Duero de 200 millones de euros. También a otras emisiones de 2009 cuando Caja Duero colocó 100 millones y Caja España 200 millones de euros.

Ahora, los afectados de Caja España-Duero se encuentran en una especie de limbo, a la espera de que se solucione la situación de la entidad. La principal esperanza es que finalmente se lleve a cabo la fusión con Unicaja y que la entidad andaluza, una de las más solventes del sector financiero español, sea la que les ofrezca un canje de estos productos.

Sin embargo, los plazos para la fusión se agotan sin que se produzcan avances en las negociaciones entre Unicaja y Caja España-Duero y en los corrillos financieros se comenta que una de los principales obstáculos del proceso es precisamente la reticencia de la andaluza de hacer frente a este canje.

En el caso de que no haya fusión, Caja España-Duero será nacionalizada con la inyección de 604 millones de euros. En ese caso, en principio los afectados tendrán a su disposición arbitrajes similares a los que se están preparando para Bankia en el caso de que puedan demostrar que fueron engañados cuando compraron los títulos. Si no, deberán soportar parte de los costes del rescate de la entidad. En otras palabras, se les impondrá se les canjearán las preferentes con un ‘haircut’ de aproximadamente un 40%.