La pelea entre los sindicatos complica las negociaciones del ERE de BMN

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El inicio de la negociación del nuevo expediente de regulación de empleo (ERE) de BMN, que afectará a 863 empleados, comienza ya con el pie izquierdo. Esta semana se debía haber constituido la mesa negociadora, pero finalmente la decisión se ha pospuesto hasta el día 24 de enero.

La razón, que la dirección se negó a reconocer al representante del sindicato CGT al considerar que no está legalmente legitimado para acudir como tal, dado que ya no pertenece a BMN al haberse acogido a las desvinculaciones voluntarias contempladas en el acuerdo de mayo de 2012. Para mayor ironía, este sindicato se negó en su momento, al igual que UOB, a firmar el acuerdo del ERE al que se acogió su representante.

Ante la negativa de dicho miembro del sindicato CGT a abandonar la reunión, con el apoyo de UOB, se pospuso la constitución de la mesa negociadora.

No es la primera vez que las negociaciones con la dirección se ven enfangadas más allá de las habituales tensiones entre dirección y sindicatos. Tal y como ya señaló EL BOLETÍN, otro de los focos de tensión es la pelea que tanto UGT como CCOO mantienen con el sindicato nacionalista balear Unió Obrera Balear (UOB) a raíz de que el sindicato independiente bloquease en el anterior ERE las bajas voluntarias en Sa Nostra, socia junto a Caja Murcia, Caja Granada y Caixa Penedés, de la entidad.

El origen del problema, en este caso, fue un anexo del pacto de Sa Nostra, en la que UOB es sindicato mayoritario, en el que se contemplaba que en las bajas voluntarias se siguiesen realizando las aportaciones a los planes de pensiones hasta los 65 años. Sin embargo, a modo de ver de la dirección, continuar realizando estas aportaciones habría supuesto un privilegio respecto al resto de desvinculaciones voluntarias que se han realizado en la entidad, en las que no se contemplaba esta posibilidad.

Por ello, se negó a acoger más solicitudes de bajas voluntarias. El bloqueo de la situación en que, en vez de bajas voluntarias, en las islas se hayan estado ejecutando suspensiones temporales (de tres o seis meses) de carácter obligatorio.

Todos estos problemas no hacen sino enturbiar unas negociaciones entre la dirección y los sindicatos que se prometen duras. La intención inicial de la empresa es recortar 863 empleos y homologar las condiciones salariales de la plantilla. Por el momento, UGT y CCOO ya han avisado de que “a propuestas traumáticas y desproporcionadas”,  responderán “de forma contundente”.