Los grupos de cajas rescatados comienzan su desmantelamiento

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El rescate aprobado por Bruselas obliga a los grupos de cajas rescatados a acometer una profunda reestructuración que, dependiendo de los casos, obligará a reducir el balance hasta en un 60%. Aunque el plazo para acometer este proceso no se cumplirá hasta el 2017, las entidades no han perdido el tiempo y ya han comenzado su desmantelamiento con desinversiones de activos no estratégicos.

Una de los bancos más activos en ese sentido está siendo Novagalicia, que está metiendo sobre todo la tijera en su cartera de participadas. Esta misma semana ha anunciado la venta de todo su paquete accionarial en la fotovoltaica T-Solar Global, en la que tenía el 2,58% del capital. En total el banco se ha deshecho de 2.873.507 acciones, adquiridas en su totalidad por el Grupo Isolux Corsán.

El banco de la caja gallega llegó también a un pacto a mediados de diciembre con BMN, Bankia y la sana Unicaja para romper su acuerdo de sindicación en la constructora Sacyr Vallehermoso, de la que controlaban en conjunto un 12,2%. Desde entonces, Novagalicia ha comunicado varias operaciones de venta en sus paquetes de acciones.

Algo similar ha ocurrido en NH Hoteles, donde BMN ha acordado con CK Corporación Kutxa, sociedad que agrupa la cartera accionarial de Kutxabank no prorrogar el pacto alcanzado hace tres años por el cual coordinaban el ejercicio de sus derechos políticos en la empresa de origen navarro.

Ambas rupturas responden a la obligación que tienen las cajas nacionalizadas por el Estado de poner en disposición de venta sus participaciones industriales dentro de los planes de reestructuración que están acometiendo.

Pero las entidades no sólo se están desprendiendo de su cartera de participadas. Sus propias redes de sucursales se han convertido en un objetivo atractivo para otras entidades sanas que quieren expandir su negocio. Es el caso de Banco Sabadell, que a finales de 2012 compró a BMN la red de oficinas de Caixa Penedès en Aragón y Cataluña por un importe de 350 millones de euros.

Ahora, según publica El Faro de Vigo, el banco que preside Josep Oliú podría haber puesto sus ojos también en Novagalicia, a la que estaría dispuesto a adquirir algunas oficinas en Galicia, donde su presencia es casi testimonial.

El proceso también está abriendo oportunidades a entidades extranjeras que quieren aprovechar la crisis para entrar en el país, como Banca Privada d’Andorra (BPA), que a través de Banco Madrid comprará la gestora de fondos de Liberbank (Liberbank Gestión), por lo que a partir de ahora distribuirá en exclusiva sus productos en la red de la entidad, según publica hoy Funds People.