Las caídas en Bolsa realzan la bicefalia de Banca Cívica

Las relaciones entre los diferentes socios que conforman Banca Cívica, especialmente entre los co-presidentes Goñi y Pulido, nunca fueron del todo fluidas, y ahora los continuos descensos que acumula el banco en Bolsa no hacen sino añadir preocupación en sus respectivos entornos, al mismo tiempo que los sindicatos comienzan a movilizarse en protesta por los traslados de personal.

Enrique Goñi, presidente de Caja Navarra, fue el principal impulsor de Banca Cívica, el primer SIP que se creó en España, mientras que Cajasol, bajo el mandato de Antonio Pulido, entró en la segunda oleada de la reestructuración del sector. La entidad Navarra era el socio más solvente, pero el mayor tamaño de la andaluza igualó las baklanzas. Desde entonces, es ‘vox populi’ las malas relaciones entre ambos equipos directivos. Banca Cívica tiene una sede social en Sevilla y una sede operativa en Madrid, mientras que Navarra ha perdido visibilidad en el proyecto.

Según los datos de la CNMV, cuando las diferentes cajas aprobaron la segregación de todo el negocio financiero a favor de Banca Cívica, Caja Navarra traspaso un patrimonio valorado en 658 millones de euros; CajaSol, de 697, 5 millones, Caja Canarias, de 483,4 millones; y Caja Burgos, de 471,5 millones. En total, más de 2.300 millones de euros. Sin embargo, cada acción de Banca Cívica valía ayer en Bolsa tan sólo 2,15 euros. Es decir, que el valor total de Banca Cívica es actualmente de 1.068 millones de euros.

No obstante, fuentes oficiales de la entidad consultadas al respecto por EL BOLETÍN han desmentido cualquier tensión entre los diferentes socios del banco, conformado, además de por Caja Navarra y Cajasol, por Caja Canarias y Caja Burgos.

Banca Cívica debutó en el mes de julio a un precio de 2,70 euros por acción, lo que equivalía a un descuento del 60% sobre el valor en libros. Desde entonces, sus acciones han caído un 20% y las actuales condiciones del mercado no hacen sospechar una mejora a corto o medio plazo.

Mientras se resuelven las disputas internas en la dirección, los traslados forzosos de personal se han convertido en el punto de conflicto con los sindicatos. Las entidades, formadas por cajas de diversas autonomías, están trasladando empleados a las nuevas oficinas centrales desde la que operarán.

En esa línea, CCOO ha asegurado a través de un comunicado que el banco “utiliza” a la plantilla de Caja Guadalajara (entidad que fue absorbida por Cajasol) como “cobayas”, incumpliendo los compromisos adquiridos en la fusión. Según el sindicato, se traslada a trabajadores de Caja Guadalajara a más de 700 kilómetros.

Los representantes de los trabajadores consideran que los traslados son decididos de forma “unilateral” por la empresa, sin negociación previa con la representación laboral, e “improvisada”.