Fitch calienta los prolegómenos de la subasta de deuda española de mañana

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El candidato a las presidenciales de Chile, Marco Enríquez-Ominami, ha reabierto la polémica por el futuro financiero de Codelco. Durante la presentación de su plan anticrisis de cara a las elecciones del próximo mes de diciembre, abogó por sacar a Bolsa participaciones de compañías estatales, incluyendo un 5% del gigante del cobre y un 10% del Banco del Estado de Chile, una propuesta que no ha tardado en recibir duras críticas de los partidos que se enfrentarán a la Concertación gobernante en los comicios.

Ominami, que amenaza con romper el duopolio político de oficialismo y oposición, entre la Concertación de centroizquierda, representada por el ex presidente Eduardo Frei, y la derechista Coalición por el Cambio, con el empresario Sebastián Piñera como abanderado, también propuso aumentar los impuestos a las empresas, la reducción de impuestos sobre la renta de las personas y aumentar el gasto en salud y educación.

Los diputados Antonio Leal y Enrique Accorsi rechazaron la propuesta de incorporar capital privado a las empresas del Estado, ya que a su juicio, significaría el inicio de la privatización y «el cumplimiento de un viejo sueño de los grandes capitales multinacionales y privados nacionales de hacerse del capital e instalaciones de las pocas empresas estratégicas que están en manos públicas».

Onimani ha sido la gran sorpresa en la carrera por sustituir a Michelle Bachelet. Es hijo del fundador del Movimiento Izquierdista Revolucionario (MIR), Miguel Enríquez, quien murió en un enfrentamiento a tiros con miembros de la policía secreta de Pinochet, vivió su niñez y adolescencia en Francia, junto con su madre, casada con el senador socialista y ex ministro de Patricio Aylwin, Carlos Ominami. Su abuelo materno fue presidente de la Democracia Cristiana y su abuelo paterno, ministro de Salvador Allende.

Tras regresar a Chile e iniciar una prometedora carrera como director de cine, Enríquez-Ominami fue elegido diputado por el Partido Socialista, en el cual vive hoy un virtual destierro por desavenencias con la directiva, lo que le valió el apodo de «díscolo». Su popularidad aumentó gracias a su publicitado matrimonio con la animadora de televisión Karen Doggenweiler.

Las últimas encuestas muestran un espectacular crecimiento de la figura de Marco Enríquez Ominami. Según la de la Universidad del Desarrollo-La Segunda el 48% de los partidarios de la Concertación respaldan la idea de celebrar una nueva primaria entre Eduardo Frei y Marco Enríquez-Ominami. Incluso, asegura que Ominami tiene más intención de voto en una segunda vuelta que Frei frente a Sebastián Piñera.

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