Pro Banco Valencia, asociación que reúne a 1.800 accionistas de la entidad intervenida por el Banco de España y liderada por el empresariado local, ha dado su visto bueno a los planes del supervisor, aunque ha anunciado que no acudirá a la ampliación de capital a menos que se conozca antes su comprador.
“Pro Banco Valencia ha defendido siempre la mayor participación posible de accionistas valencianos dentro del Banco de Valencia, por lo que optará por la suscripción a futuras ampliaciones de capital por parte de sus asociados, siempre que se conozcan los detalles del proceso de saneamiento y el proyecto de futuro junto al nuevo socio de referencia”, ha señalado en un comunicado.
No obstante, en los próximos días la junta directiva de Pro Banco Valencia analizará la convocatoria de Junta General de Accionistas “punto por punto” y convocará una asamblea informativa de socios para la semana anterior a la Junta, con el fin de “adoptar las decisiones necesarias para defender los intereses de todos los accionistas”.
Al mismo tiempo, la asociación de pequeños accionistas considera que la valoración del Banco fijada en 98,5 millones de euros por el FROB, “dista mucho de lo que realmente vale el banco”. La valoración del FROB es aproximadamente un 10% de la realizada por el despacho de Caruana & Asociados y al mismo tiempo coincide con la cotización más baja de la acción que históricamente ha registrado el banco.
Pro Banco Valencia (Asociación para Defensa de los Accionistas del Banco de Valencia) reúne a pequeños accionistas del banco con una suma de un 25% de las acciones. La asociación apareció en febrero con poco más de 100 socios, y ya cuenta con 1.800 asociados.
El Banco de España ya ha iniciado el proceso de subasta de Banco de Valencia, y entre los máximos favoritos para hacerse con la entidad figuran BMN y Banco Popular.
El proceso de adjudicación del Banco de Valencia contempla un esquema de protección contra pérdidas futuras sobre una cartera de activos de 6.000 millones de euros, lo que supone el 27% del total de la cartera crediticia de la entidad.
Las primeras pérdidas que registre la entidad serán cubiertas por las provisiones constituidas por Banco de Valencia por importe aproximado de 1.000 millones de euros, por lo que dicho esquema de protección de activos (EPA) se constituye sobre 5.000 millones. El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que se nutre de las aportaciones privadas de las entidades financieras, cubrirá el 80% de las pérdidas sobre dicha cartera de 5.000 millones, lo que supone un total de 4.000 millones de euros.







