Las grandes adquisiciones regresan al sector de las telecomunicaciones

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‘La primavera la sangre altera,’ dice la sabiduría popular, y parece que por una vez el refrán se ha cumplido, por lo menos en el sector de las telecomunicaciones, donde se ha desatado una fiebre compradora desde mediados de marzo. Tras la inactividad propia de la crisis, en poco más de un mes se han anunciado a ambos lados del Atlántico adquisiciones por valor de 43.400 millones de euros, que amenazan con romper el actual ‘status quo’ del sector.

El gran bombazo del año lo ha protagonizado por el momento AT&T, que a mediados de marzo anunció un acuerdo para comprar T-Mobile USA, la filial estadounidense de Deutsche Telekom, en una operación valorada en 39.000 millones de dólares (algo más de 27.000 millones de euros al cambio actual).

La compra ha sembrado una gran polémica en EEUU porque supone la desaparición de uno de los cuatro grandes operadores móviles nacionales. De hecho, un funcionario americano, asistente de la Comisión Federal de Comunicaciones (CFC), ya ha avisado de que la adquisición se enfrenta a una revisión por parte de organismos antimonopolio y agencias de comunicación.

Este anuncio se produce después de que Sprint Nextel hubiese pedido formalmente al Gobierno de EEUU que bloquease el plan de AT&T para comprar la filial de Deutsche Telekom. El presidente ejecutivo de Sprint, Dan Hesse señaló que el acuerdo crearía dos participantes extremadamente poderosos en el mercado y finalmente dañaría a los consumidores. El acuerdo necesita la aprobación tanto de la Comisión Federal de Comunicaciones como del Departamento de Justicia. Los reglamentos de la CFC exigen decidir si las fusiones son aptas en un plazo de 180 días a partir de que la solicitud de adquisición se complete. Las revisiones pueden tardar más tiempo.

La compra por 39.000 millones de dólares de la cuarta operadora del país con 33,7 millones de clientes, supone un paso de gigante para AT&T, que pasará a tener un 30 % más de clientes que su inmediata competidora y el doble que la siguiente, Sprint Nextel. Deutsche Telekom compró lo que ahora es T-Mobile USA por 35.000 millones de dólares en 2001, en plena burbuja tecnológica, mientras que ahora recibirá 25.000 millones en efectivo y 14.000 más en acciones de AT&T, lo que se traducirá en una participación del 8 % en el capital y un asiento en su consejo de administración.

Por el momento, AT&T se ha defendido señalando que la adquisición mejoraría el servicio a sus clientes, resolvería la inminente escasez de espectro inalámbrico y permitiría una expansión más amplia de los servicios inalámbricos de próxima generación. Hasta ahora tenía el liderazgo del mercado Verizon Wireless, una empresa conjunta entre la estadounidense Verizon y la británica Vodafone, que se había forjado como la operadora capaz de competir cara a cara con AT&T.

En Europa, el movimiento corporativo más relevante ha sido la compra, por parte de Vivendi, del 45% que Vodafone tenía en el operador francés SFR, con lo que elevará su participación al 100%. Vivendi pagará 11.000 millones de dólares por esta compra, desembolso que se puede permitir gracias en parte a la venta, completada a principios de año, de NBC Universal a General Electric por 3.800 millones de dólares. Mientras, Deutsche Telekom y France Telecom han anunciado la creación de una ‘joint venture’ en el cuarto trimestre de 2011 a través de la cual combinar sus actividades de adquisición de equipos de cliente, equipos de red, plataformas de servicio e infraestructuras de Tecnologías de la Información (TI).

Las firmas indicaron que esperan lograr ahorros conjuntos por 1.300 millones de euros anuales tres años después de la implementación de la mencionada compañía conjunta gracias a la amortización de la tecnología y de las economías de escala. En concreto, el volumen de ahorro que prevén será de 400 millones de euros para la firma alemana y de unos 900 millones de euros para la operadora gala. Las compañías han precisado que la entidad conjunta tendrá dos unidades operativas en Bonn y París y aportará un valor medible en términos de experiencia y economías de escala así como un beneficio para ambos grupos.

El papel de los emergentes

Dentro de la fiebre compradora, los países emergentes se han convertido en los grandes objetivos de futuro. Frente al complicado mercado europeo, donde la competencia y la caída de precios están a la orden del día, estos mercados ofrecen una alternativa más clara de crecimiento. El último paso por ahora es el que ha dado la británica Vodafone, que ha anunciado un acuerdo para adquirir un 33% de su filial india Vodafone Essar por algo más de 5.000 millones de dólares. La India, que ya aporta un 8,7% de los ingresos por servicios del grupo británico, permitió a Vodafone captar 8,7 millones de clientes el año pasado, con un crecimiento de los ingresos de un 16,7%. En el caso de France Telecom, la mirada está puesta en el norte de África y Oriente Medio. La ‘teleco’ francesa entró recientemente en el capital de la iraquí Korek Telecom con la compra de un 44% de su capital junto a su socio Agility. France Telecom pagará 175 millones de euros y un crédito de otros 185 millones a Korek. El año pasado, ya entró en la marroquí Meditel.