Parecía que el negocio de la deuda europea estaba acabado, pero los últimos movimientos del Banco Central Europeo (BCE) y del Gobierno alemán podrían haber puesto fin a esta tesis. La canciller Angela Merkel ha vuelto a abrir las puertas a los especuladores al proponer una reforma del Tratado de Lisboa que ‘permitiría’ a cualquier país de la zona euro hacer frente a una quiebra ordenada. Además, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, colaboró a reabrir la ‘tienda’ al poner ‘cara de poker’ ante las últimas medidas de estímulo de la Fed.
La ‘fiesta’ de los especuladores se había iniciadoen Irlanda, pero hace una semana empezó a extenderse por los otros países periféricos, los mismo que ya pasaron un buen susto en mayo, que vieron como la rentabilidad de sus respectivas deudas se disparaba mientras Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, el presidente francés, pedían públicamente la revisión del Tratado de Lisboa para incluir la presencia de un fondo de ayuda permanente a los países en riesgo de quiebra. Es decir, que según ambos mandatarios existe un riesgo de quiebra en algunos países más allá del que asumió Grecia la pasada primavera.
Por su parte, Trichet sorprendió ayer a propios y extraños al no anunciar en el consejo que mantuvo el Banco Central Europeo (BCE) ninguna medida que pudiese contestar a la anunciada por los hombres de Ben Bernanke, que comprarán bonos de EEUU a largo plazo por valor de 600.000 millones de dólares para así inyectar liquidez en la maltrecha economía estadounidense.
«No me lo puedo creer. No sé cómo Merkel y compañía pueden aún lograr mantener la crisis de confianza en la deuda de la eurozona», ha asegurado a EL BOLETÍN el gestor de un ‘hedge fund’ afincado en el Viejo Continente. En esta industria ya se frotan las manos pensando en un abanico de posibilidades que no imaginaban que existiese hace tan sólo unas semanas.
El incendio se reaviva, aunque por el momento parece que en menor grado. Estas iniciativas, unidas al repunte de las tensiones de la crisis fiscal irlandesa han provocado fuertes repuntes en la rentabilidad de los bonos soberanos de los países periféricos, incluida España. Su prima de riesgo volvió a superar los 200 puntos, algo que no sucedía desde el pasado mes de julio. Cerca del cierre de la sesión, las tensiones parecieron calmarse y los precios de los bonos recuperaron los registros de ayer. El negocio se había hecho intradía.
Dublín, que no ha logrado frenar las alertas de impago de su deuda, el agujero de sus bancos ya nacionalizados y los rumores de un posible rescate europeo, decidió ayer llevar a cabo un ajuste de 6.000 millones de euros para el 2011 con el objetivo de reducir el déficit público hasta el 9,25% o 9,50% del PIB.
El beneficiado con esta situación ha sido nuevamente Alemania por la demanda de activos más seguros. La rentabilidad del bund llegó a bajar del 2,4% a lo largo de la jornada, aunque posteriormente recuperó este registro.
Casualmente, la última iniciativa de Merkel ha vuelto a coincidir con un momento en el que la rentabilidad del bono germano de referencia se aproximaba al 2,5%, un umbral que los analistas consideran el adecuado para la zona del euro, pese a que encarecería los costes de financiación del Estado alemán y de sus sistema financiero, fuertemente golpeado por la crisis.
Además, algunos funcionarios alemanes se han encargado de avivar estas tensiones. El Gobierno germano ha sido muy crítico con la nueva medida de estímulo anunciada esta semana por la Fed. El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble, ha sido uno de los más duros, al llegar a asegurar que van a plantear “problemas adicionales” al mundo. “No creo que los norteamericanos vayan a resolver sus problemas de esta manera y creo que van a plantear problemas adicionales al mundo”, según Schauble, que ya ha advertido que “vamos a abordar este tema de manera crítica en discusiones bilaterales y naturalmente también durante la cumbre del G20 la semana próxima en Corea del Sur”.
Estas palabras se producen después de que ayer mismo otro miembro del Gabinete de Angela Merkel, Rainer Brüderle, también mostrase en público su disgusto por el programa de la Fed. El ministro de Economía germano fue aún más gráfico; “No basta con bombear agua. Los caballos deben beber”, señaló en referencia al éxito del plan de Bernanke.
El economista jefe BCE, Jürgen Stark, advirtió hoy de que la situación fiscal en algunos países de la zona del euro es «muy seria», como en Irlanda, Portugal y España.
Mientras, el mercado de renta variable también presentó un curioso paisaje. Quizás, el caso más significativo haya sido el de la Bolsa de Grecia que se desmarcó del resto de los países denominados PIIGS al anotarse unas ganancias al cierre del 0,6%. El parqué madrileño, el italiano y el portugués arrojaron caídas de en torno al 1,5%, frente a las ligeras subidas de las plazas europeas.
En cualquier caso, pese a que se ha puesto en cuestión la decisión de Trichet tras la inyección multimillonaria de liquidez en EEUU, el peligro de inflación ha comenzado a asomar. El petróleo amaneció esta mañana por encima de los 87 dólares por barril, una cantidad que no se veía en los mercados desde octubre de 2008, el inicio de la crisis, aunque luego volvió a cotizar por debajo de esa barrera. No obstante, esta noticia, lejos de alegrar en Europa, preocupa por la llegada de la inflación.
En España, según ha indicado tanto el ministro de Interior y vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, como los analistas financieros consultados por EL BOLETÍN, el incremento que han sufrido las rentabilidades de la deuda española está relacionado el repunte que ha experimentado el rendimiento de los bonos irlandeses y con la situación económica del país.
Según Alejandro Varela, gestor de fondos de Renta 4, «esta subida es la extensión de lo que ocurre en otros países periféricos como Irlanda o Portugal, donde las finanzas públicas atraviesan una situación complicada».
Pero también achaca este aumento al hecho de que España carece de unas medidas políticas «contundentes» y que den «fiabilidad a los inversores». Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG Markets, ha destacado a este diario que la rentabilidad que ha marcado el bono español se encuentra en máximos históricos, «incluso por encima de Grecia antes de que fuese rescatada».
Aunque los especuladores consultados por este periódico han señalado a Irlanda como la próxima víctima de la supuesta nueva crisis de deuda de la eurozona, The Wall Street Journal parece querer insistir, a la mínima oportunidad, en la debilidad de España en este mercado. Así, el rotativo financiero no perdió la oportunidad ayer de asegurar que los únicos compradores de los bonos que el Tesoro español logró colocar ayer a cinco años, fueron las propias entidades del país. El diario neoyorquino ha dudado en varias ocasiones a lo largo de 2010 de la solvencia de España.
En el contexto macroeconómico, el PIB registró un crecimiento nulo en el tercer trimestre del año, aunque creció un 0,2% en términos interanuales, tras siete trimestres consecutivos de caídas, según el último boletín mensual del Banco de España publicado hoy.
Más pesimista se ha mostrado hoy el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pese ha haber mejorado en 2,7 puntos porcentuales su previsión de déficit para España para 2011, hasta el 6,9% del PIB, la cifra es nueve décimas más elevada que la previsión del 6% del Gobierno español. Además, la institución no cree que el Ejecutivo logre alcanzar su objetivo del 3% en 2013.
Próxima ampliación.
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