Unicaja amenaza a Caja España-Duero con romper la fusión para tener el control del futuro grupo

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Unicaja quiere redefinir el proceso de fusión con el banco de Caja España-Duero (Banco Ceiss) según publica Andaluciainformación.es, que apunta a que la intención de la entidad que preside Braulio Medel es diluir la participación de la caja castellana en el nuevo banco o incluso abandonar el proyecto.

El proyecto de fusión, que lleva ya un año de retraso, debería cerrarse este otoño, pero cada vez hay más rumores sobre una ruptura. El principio de acuerdo alcanzado en verano de 2011 otorgaba una participación del 70% en el nuevo banco para Unicaja, por el 30% para Caja España-Duero.

La incertidumbre sobre el proceso ya se está dejando notar en la confianza de los clientes. Caja España-Duero contaba el pasado mes de julio con un volumen de depósitos de clientes de 25.790 millones de euros, 284 menos que en junio, según datos de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA). Por su parte, Unicaja sufrió una merma en sus depósitos equivalente al de la entidad castellanoleonesa. En concreto fueron 295 millones menos en el mes de julio, con respecto a junio (hasta 25.762 millones), el 1,1%.

Esta fuga de depósitos en ambas entidades se produce a pesar del voto de confianza que supuso la auditoría de Oliver Wyman, que señaló que el grupo resultante de la fusión no requeriría capital adicional si siquiera en el escenario más adverso, con un excedente de 128 millones de euros.

No obstante, en el análisis individual, Caja España-Duero necesitaría 2.063 millones de euros en el escenario más adverso, mientras que Unicaja contaría con un excedente de 452 millones de euros. En el escenario base, la entidad castellana necesitaría 1.269 millones y a la andaluza le sobrarían 969 millones.

No sería la primera vez que Unicaja se echa atrás en un proyecto de fusión desde que se inició la crisis. La caja que preside Braulio Medel ya negoció, antes de que fuesen intervenidas, con CCM y CajaSur.

Hace casi tres años, en marzo de 2009, Caja Castilla La Mancha (CCM) se convirtió en la primera gran entidad financiera intervenida desde la crisis de Banesto. La entidad que presidía Hernández Moltó se encontraba en plenas negociaciones con Unicaja, pero finalmente éstas quedaron en nada después de que la andaluza exigiera al Banco de España más avales para la operación.

Un año después, en mayo de 2010, se repitió la historia con CajaSur, aunque en este caso no fue Unicaja la que dio marcha atrás a última hora, sino que fue la entidad dependiente de la Iglesia, la que prefirió no aprobar un proyecto que iba a contar con 1.000 millones de ayudas del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). Hasta ahora, Unicaja apenas ha acometido la absorción de la pequeña Caja Jaén.

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