Banca

¿Por qué han dejado tantas dudas los test de estrés de la banca europea?

EBA

A pesar de la fortaleza mostrada, los test de estrés parecen haber mejorado muy poco la percepción que tienen los inversores sobre el sector. El pasado viernes, la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés) publicaba los resultados de los test de estrés de la banca europea, una prueba que, a excepción del italiano Monte dei Paschi di Siena, todos los bancos escrutados lograron superar con cierta holgura. Sin embargo, no está claro que este examen aprobado sirva para disipar las dudas del mercado.
 
De acuerdo a las cifras publicadas por la EBA, la ratio de capital de máxima calidad (CET1) de las 51 entidades participantes en la prueba se situaría en el escenario adverso en el 9,4%, un impacto de 3,8 puntos respecto al 13,2% del cierre de 2015, lo que daría a entender que la banca europea estaría más que preparada para afrontar nuevas turbulencias en los próximos tres años.
 
En la primera jornada bursátil tras la publicación de estos resultados, no obstante, el panorama no pareció tan optimista. La banca europea se volvió a teñir de rojo: sólo en España, el Popular se dejó un 5,9%, por el 3,79% de BBVA y el 2,94% del Sabadell. El Santander bajó un 2,3%, CaixaBank un 1,2% y Bankia, el banco que mejor parado quedó en los test de estrés, se dejó un 0,7%.
 
Curiosamente, el italiano Monte dei Paschi di Siena, el peor parado de los test de estrés, fue la gran excepción con un avance que llegó a superar durante la mañana más de un 4% -si bien al cierre el banco logró subir apenas un 0,58%- ante los planes para su rescate.
 
En este panorama, los test de estrés parecen haber mejorado muy poco la percepción que tienen los inversores sobre el sector. Una de las razones puede ser que el escenario adverso contemplado se ha quedado corto: las pruebas asumieron por ejemplo una contracción de la economía del 1,7% entre 2015 y 2018, frente a la caída del 2% que sufrió en el período de la anterior crisis, entre 2008 y 2010.
 
Otra de las razones podría ser que las pruebas estuvieron demasiado enfocadas en el pasado y muy poco en el futuro, en el que la banca deberá enfrentarse a problemas como cambios en los hábitos de consumo de los clientes o en la tecnología. “Hasta cierto punto, el capital de los bancos de los test de estrés en relación con la calidad de los activos y la mala conducta está proyectando hacia adelante los problemas de ayer”, señala Sam Theodore, el jefe del equipo de calificaciones de los bancos europeos de la agencia Scope a TheStreet.com.
 
Theodore advierte de que los bancos europeos se enfrentan a un entorno de tipos de interés negativos que va para largo, lo que les dificulta hacer dinero. Al mismo tiempo, las comisiones, que eran una fuente importante de ingresos, se encuentran bajo presión a medida que aumenta la competencia.
 
Los expertos de Scope creen que hay un “exceso de capacidad significativo” en el sector bancario europeo. Esto tendrá que ser abordado en los próximos años, con muchos grandes bancos de continuar o incluso intensificar sus esfuerzos para cerrar sucursales y recortar personal. Los test de estrés futuros deberían añadir las reformas estructurales en sus escenarios, añaden.

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