La compañía alemana ha confesado haber manipulado los datos de emisiones de CO2 de los coches, uno de los requisitos para recibir las ayudas estatales. Las nuevas confesiones del Grupo Volkswagen, en las que reconocen haber manipulado también las emisiones de dióxido de carbono de algunos de sus coches, abren la puerta a que el Gobierno pida la devolución de las ayudas concedidas por el Plan PIVE.
Es decir, quizá el ‘patinazo’ del ministro José Manuel Soria no fue tal. El responsable de Industria aseguró que reclamaría las cuantías concedidas a Volkswagen, pero el vicepresidente del grupo le sacó de su engaño: el plan PIVE tiene en cuenta las emisiones de CO2 y no de óxido nitroso, el único gas hasta ahora ligado a los trucajes de la marca.
Sin embargo, con el nuevo capítulo que se abre en este caso, las ayudas adjudicadas por el Estado español podrían entrar en conflicto. La compañía estima que unos 800.000 vehículos podrían estar afectados por certificaciones trucadas de CO2, por lo que además mostraban niveles de consumo más bajos de los reales.
Por el momento, Volkswagen ha calculado que los costes de estas nuevas confesiones podrían ascender a los 2.000 millones de euros, que deberán sumarse a los 6.500 millones ya calculados anteriormente. Además, esta cuantía podría crecer si la compañía alemana se viese obligada a devolver las ayudas PIVE españolas.






