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De Cos asegura que el euro digital “no debe comprometer la estabilidad del sistema financiero”

Banco de España

Banco de España. Autor: Jaime Pozas

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El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha afirmado este lunes que el euro digital, sobre el que está investigando el Banco Central Europeo, «no debe nunca comprometer ni la estabilidad de precios ni la estabilidad del sistema financiero y monetario».

Así se ha manifestado durante la Convención Anual de la Asociación de Mercados Financieros, celebrada este lunes de manera presencial en el Casino de Madrid, donde ha aprovechado para reflexionar sobre el desarrollo del euro digital y su impacto en el sistema financiero.

En concreto, ha resaltado que el euro digital «puede, potencialmente, afectar a la intermediación financiera de manera importante, sustituyendo los medios de pago que ahora provee el sector financiero, o incluso los depósitos que ahora custodian los bancos».

Ha señalado que esto podría afectar «negativamente» a la estabilidad financiera, particularmente en momentos de crisis, en los que el apetito por mantener depósitos en el banco central «puede aumentar de manera significativa.

Hernández de Cos ha asegurado que estos efectos negativos «podrían, además, tener una dimensión global», ya que estas monedas digitales podrían ser accesibles a no residentes y ser interoperables con los sistemas de pagos de otras monedas.

«Es evidente que el uso de una moneda digital fuera de la jurisdicción de emisión puede aumentar los riesgos de sustitución de monedas digitales -riesgo que puede ser particularmente elevado para los países emergentes-, puede incrementar la transmisión internacional de las perturbaciones y puede alterar el papel internacional de las distintas monedas», ha señalado el gobernador.

Como respuesta a estos riesgos, Hernández de Cos ha señalado la preferencia en la mayoría de los países por un modelo de distribución indirecto, en el que la moneda digital del banco central llegaría a los ciudadanos a través de intermediarios financieros supervisados.

De esta forma, los bancos centrales podrían seguir proporcionando «dinero seguro», mientras que los intermediarios financieros proporcionarían el resto de servicios a los ciudadanos. «El euro digital no sería un competidor del sector privado, sino que, por el contrario, este jugaría un papel fundamental en su introducción y funcionamiento», ha añadido.

Por otro lado, con el objetivo de preservar la estabilidad financiera, ha indicado la posibilidad de establecer límites a los saldos en las cuentas de euros digitales o penalizar la remuneración de los mismos por encima de un cierto umbral.

«El reto aquí es cómo fijar esos límites de forma que no se ponga en riesgo la estabilidad financiera y, al mismo tiempo, se logre el objetivo primario de la emisión de dinero digital», esto es, que esta moneda digital sirva como medio de pago efectivo.

Asimismo, ha indicado la necesidad de realizar un análisis de la extensión de las características en el diseño de la moneda digital al uso por los no residentes, así como una cooperación internacional en el diseño del euro digital.