Certifican se trata de el cáliz de la infanta doña Urraca, una copa de ónice ornado con piedras preciosas y oro que ha estado expuesta durante más de 50 años en la basílica de San Isidoro. Tras siglos de discusión teológica sobre la ubicación de la copa de la que Cristo se decía que había bebido durante la última cena, dos historiadores españoles, Margarita Torres y José Ortega del Río, han afirmado haber encontrado el Santo Grial en una iglesia de León, según ha informado el Diario de León.
Tras dos años estudiando la historia de la mítica reliquia cristiana, y después de escribir el libro ‘Los reyes del Grial’, publicado la semana pasada, ambos historiadores han certificado que el santo grial es el cáliz de la infanta doña Urraca, una copa de ónice ornado con piedras preciosas y oro que ha estado expuesta durante más de 50 años en la basílica de San Isidoro sin que nadie supiera su origen.
«Este es un descubrimiento muy importante porque ayuda a resolver un gran enigma», ha asegurado Torres a The Irish Times . Y ha añadido que «creemos que esto podría ser inicio de una maravillosa etapa de la investigación”.
Los investigadores atribuyen su hallazgo a dos pergaminos egipcios fechados en 1054, que recogen que el cáliz, desaparecido en un saqueo de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, fue entregado a un emir en la costa ibérica en agradecimiento por el suministro de víveres durante una hambruna en Egipto.
Además, han admitido que los primeros 400 años del cáliz son un misterio y que no pueden probar que los labios de Cristo tocaran la copa. Pero sí sostienen que es exactamente esta copa la que veneraban los cristianos del siglo IV y V como el cáliz de la última cena.






