Roban 200 bolsos de Loewe y se apaga la antorcha olímpica. ¡Paren el mundo que me bajo!

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Las desgracias nunca vienen solas. Y ahora que medio mundo está inmerso en una crisis económica del carajo va y sucede una desgracia, por lo menos para los supersticiosos, que somos legión.

Desde la antigua Grecia existe una tradición: “si la llama olímpica se apaga los juegos serán cancelados por mal presagio”. Y resulta que eso es lo que sucedió ayer: que la llamita olímpica se apagó por primera vez durante su recorrido por Gran Bretaña en la previa de los Juegos Olímpicos de Londres de este verano, debido a que un «mechero funcionó mal».

Según las agencias de noticias la antorcha fue colocada en la silla de ruedas del atleta paralímpico David Follet, de 23 años, y se apagó en su paso desde Exeter a Taunton, en el suroeste de Inglaterra, en el tercero de los 70 días de recorrido.

Rápidamente el COI trató de restar importancia a lo sucedido, que no están los tiempos para malos farios, y el comité organizador de los Juegos Olímpicos dijo en un comunicado :» Es poco común que una antorcha se apague, pero puede pasar por varias razones, por ejemplo, con vientos extremos».

Y eso que el diseño de la antorcha había sido probado por el centro climático de BMW en Múnich, para garantizar que la misma seguiría encendida bajo cualquier condición climática.

Una vez que se apagó la antorcha, varios organizadores volvieron a encenderla “en cuestión de minutos”, según informó un portavoz de Londres 2012, que reiteró que “esto es algo que se había practicado varias veces”.

A pesar de la flema británica, yo sigo cruzando los dedos por si las moscas y nada tranquila por el futuro del mundo tras el apagón de la antorcha leo otra noticia dramática: el robo de 200 bolsos de la tienda de Loewe ubicada en la calle Serrano, por medio de un alunizaje. Los bolsos en cuestión tienen un precio de entre 500 y 3.000 euros y sólo pensar que pueden acabar en ‘malas manos’ me pone de los nervios, a mí y a todo el pijerío de la nación. ¿Se imaginan coincidir en la calle con una señora de barrio y no saber a ciencia cierta si su bolso es auténtico o una simple imitación. Lo de ayer sí fue un lunes negro hiciera lo que hiciera la Bolsa.

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