Con los huevos del cliente

El interesado deberá traer los esféricos, que este mes tocarán a cinco por cabeza con cartilla de racionamiento de por medio.

Rica, riquísima nuestra lengua. Tal vez mucho más que otras, pero también ese doble sentido al hablar o escribir que, si hay que explicárselo a un alemán o chino, la jornada será extensa y sin mucho éxito.

En la Cuba de hoy, con una crisis económica en pleno apogeo haciéndole maridaje a una inflación galopante, no pocos se han visto en la necesidad de asumir la modalidad del trabajo privado o por cuenta propia. Tanto, que se les ha creado un nombre oficial: “tecepé” (trabajador por cuenta propia).

Así tenemos que algunos se han declarado como dulceros en honor y al rescate de los postres de la abuela más otras mañas propias del oficio de la repostería.

A falta de absolutamente todos los ingredientes para elaborar una torta, pastel o “cake”, incluyendo el azúcar en un país otrora primer productor mundial de la derivada de la caña, esta emprendedora ha estimado a bien colocar la advertencia en la puerta de la casa:

“Se hacen cakes con los huevos del cliente”.

Más claro que el agua de manantial. El interesado deberá traer los esféricos, que este mes tocarán a cinco por cabeza con cartilla de racionamiento de por medio.