Compras de deuda de la Fed, ¿hay miedo a un nuevo Lehman o es un invento de la prensa?

Jerome Powell, gobernador de la Reserva Federal
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La Reserva Federal ha reiniciado esta misma semana las compras de deuda, una acción que los hombres de Jerome Powell se han cansado en reiterar que no supone una nueva expansión cuantitativa (QE), sino que solo está destinada a aumentar las reservas de la banca, y que llega en un momento en que, tras el susto de septiembre, la calma no acaba de llegar a los mercados monetarios.

Ayer mismo, la Fed se vio obligada a inyectar 87.700 millones de dólares de liquidez de emergencia, y la intención es lograr una situación más holgada que no traiga a la mente de los inversores los hechos ocurridos tras la caída de Lehman Brothers. “Los titulares de la prensa financiera que hablan del estrés en el mercado monetario, como ocurrió en septiembre, siempre alimentan el temor de que la Reserva Federal haya perdido el control sobre su tipo de referencia”, reflexiona Dario Messi, analista de renta fija de Julius Baer. “También recuerdan a los inversores el rápido agotamiento de la liquidez entre las instituciones financieras justo antes de la crisis financiera de 2008”.

Para Messi, no obstante, “el repunte de los tipos registrado el mes pasado se explica por la confluencia de factores más técnicos, como las necesidades de liquidez relacionadas con los impuestos y las subastas del Tesoro”. La Reserva Federal respondió rápidamente con operaciones de recompra a un día y a plazo para mantener el tipo de interés de los fondos federales dentro del rango objetivo del 1,75%-2%, pero los participantes en el mercado pidieron una solución más “permanente”.

Así, el viernes pasado la Fed anunció que comenzará a comprar deuda del Tesoro estadounidense a un ritmo inicial de 60.000 millones de dólares al mes, al menos hasta el segundo trimestre del próximo año, con el fin de proporcionar reservas bancarias adicionales y mitigar el riesgo de una nueva tensión en el mercado monetario.

Con estas operaciones, que ya han comenzado, la Reserva Federal intenta seguir operando en un entorno de “reservas abundantes”, tal y como se adoptó después de la crisis financiera de 2008 con la aceleración masiva de su balance y la introducción de intereses sobre el exceso de reservas. Pero en todo caso, la institución que preside Jerome Powell ha comunicado repetidamente que estas medidas están dirigidas únicamente a la “gestión de reservas” y no forman parte de un nuevo programa de expansión cuantitativa.

El pasado mes de septiembre los mercados se llevaron un buen susto después de que el mercado de repos -de 2,2 billones de dólares- se viese sacudido por un aumento masivo –hasta el 10%-, de los costes de los préstamos a un día. La falta de dinero circulante llevó a la Fed a inyectar miles de millones de dólares. Se anunciaron entonces intervenciones diarias hasta el 10 de octubre, pero finalmente se extenderán al menos hasta noviembre. De hecho, en una de las más recientes, esta misma semana, se alcanzó una apelación récord de los bancos de 87.700 millones de dólares.