Mantener una embarcación en buen estado ya no es solo cuestión de estética y seguridad: también implica cumplir con determinadas obligaciones legales y medioambientales.
Si tienes un barco, sabes de sobra que el mantenimiento del casco es una tarea clave cuando llega cada temporada. No vale solo con pasarle la lija y darle una mano de pintura. Hay que saber elegir los productos, respetar unas normativas cada vez más exigentes y entender que lo que se aplica bajo la línea de flotación acaba, directa o indirectamente, en el mar. Por eso mismo, las pinturas para barcos que se usan actualmente tienen muy poco que ver con las de hace una década. Además, la regulación europea es cada vez más estricta con los biocidas por su impacto en los ecosistemas marinos.
¿Y el resto del mantenimiento? Motor, sistemas eléctricos, equipos de seguridad… Todo suma. Pero la realidad es que el tratamiento antiincrustante sigue siendo el punto donde más dueños de embarcaciones se equivocan, ya sea por desconocimiento o por inercia. Conviene prestar atención, porque los errores aquí salen caros, tanto para el bolsillo como para el entorno.
Nuevas normativas europeas sobre biocidas
El marco lo pone el Reglamento (UE) n.º 528/2012, conocido como BPR. Se encarga de regular la comercialización y el uso de biocidas en la Unión Europea, garantizando la mayor protección posible para personas y medio ambiente. Bajo esta normativa, los antiincrustantes pertenecen a la categoría TP21, que agrupa los productos destinados a controlar el desarrollo de organismos en los cascos de las embarcaciones. En la práctica, esto significa que cualquier pintura antiincrustante que apliques en tu barco debe contar con una autorización de comercialización válida. Sin la autorización correspondiente, el producto no debería comercializarse ni utilizarse conforme a la normativa aplicable.
¿Y qué sustancias han caído? La OMI prohibió el uso de cibutrina en sistemas antiincrustantes en enero de 2023. La cibutrina, también conocida como Irgarol-1051, se empleaba como agente antivegetativo en los cascos para inhibir el transporte de electrones en algas y plantas, pero numerosos estudios confirmaron que era una sustancia tóxica y que su persistencia era un peligro importante para los seres marinos.
El cerco se estrecha también a nivel nacional. En países como Alemania ya se han introducido restricciones más estrictas para la venta en autoservicio de determinados productos biocidas, incluidos algunos antiincrustantes, exigiendo asesoramiento cualificado al comprador. Es un movimiento que marca tendencia en Europa y que señala hacia dónde van las cosas: más control, más formación y un uso más responsable de productos potencialmente dañinos.
¿Qué implica esto para ti como propietario? Que cada vez es más importante informarse antes de comprar. Verificar que el antiincrustante que eliges tiene su número de autorización en regla, conocer las alternativas de bajo impacto y, sobre todo, entender que un casco bien tratado no solo protege tu embarcación, sino que reduce el consumo de combustible y frena la propagación de especies invasoras. La normativa avanza rápido, así que más vale ponerse al mismo ritmo.
Ante este escenario, contar con asesoramiento especializado es cada vez más importante para elegir productos adecuados y compatibles con la normativa vigente. En tiendas especializadas como Nautichandler, con presencia en zonas náuticas clave como Mallorca y Barcelona, es posible encontrar soluciones adaptadas a cada tipo de embarcación.






