Carta Abierta a los Reyes Magos

El Morro de La Habana
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Queridos Reyes Magos, mi última carta fue hace unos 60 años. Les pedía entonces una bici estadounidense marca Niágara y en cambio recibí un par de patines chinos. Algún tiempo después, supe que ustedes no fueron los responsables del cambio, sino un contencioso Cuba-EEUU que trajo por consecuencia que por cartilla de abastecimiento fueran repartidos los juguetes.

Uno básico, que eran los mejores y más codiciados, otro dirigido y el siguiente, opcional. Tres por niño. En las dos últimas categorías podían aparecer un silbato de policía o una bolsita con 15 canicas multicolores. No sé si ustedes saben que la fortaleza colonial mejor conservada de América la tenemos en La Habana y se llama Castillo de los Tres Reyes Magos del Morro. Fíjense ustedes, que podemos recordarlos a toda hora. Hoy amanecerán en Cuba. Enhorabuena porque la Aduana aeroportuaria está siendo muy flexible y dinámica, aunque no así el despacho de bultos. Eso sí, recordar que nada de explosivos, drogas o material de lectura contrarrevolucionaria. Ya soy un niño mayor, cercano a los 70 años y a veces sueño (sabido es que no cuesta nada) con la Niágara o el tren eléctrico aquel que precisaba todo un dormitorio para ser instalado. Sean generosos, por favor, porque los juguetes en las tiendas oficiales están al alcance de pocas personas. Excesivamente caros. Si tienen tiempo de leerme, me contentaría con algunas especias. Bienvenidos a la isla, San Melchor, Gaspar y Baltazar.

PD: Olvidaba decirles que si en Migración les preguntan por las razones de la visita, no digan que es por Reyes, que desde hace tiempo tal fecha se transfirió como Día de los Niños al tercer domingo de Julio. Expongan que vienen a turismo de salud.