Carmena sale al paso de las críticas y define la Operación Chamartín como “urbanismo del cambio”

Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid.
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La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, sale al paso de las críticas que se han desatado tras el acuerdo alcanzado con Fomento y Distrito Castella Norte (DCN) en torno a la Operación Chamartín. Un proyecto que ha decepcionado tanto a vecinos, ecologistas como a concejales de Ganemos, como Pablo Carmona. Para la regidora de la capital se trata del “ejemplo, quizá el más relevante, del urbanismo del cambio”.

Así lo sostiene en el artículo que este miércoles se firma en las páginas de El País titulado ‘El consenso como forma de hacer ciudad’. En este texto Carmena señala que “con este proyecto cerramos una herida urbana abierta durante 25 años”. “Y lo hacemos inaugurando una nueva forma de hacer ciudad: mediante la negociación y la búsqueda de consensos”. En su opinión, la Operación Chamartín es “otro ejemplo, quizá el más relevante,” de lo que ha denominado como “urbanismo del cambio”.

Previamente, la alcaldesa sostiene que “no hay problema, por difícil que sea, que no deba resolverse por medio de la negociación”. De ahí el acuerdo hace ahora ocho meses con el Ministerio de Fomento-Adif y la empresa Distrito Castellana Norte (DCN) para “definir las bases estructurantes del proyecto Madrid Nuevo Norte (MNN)”, que se conoce popularmente como Operación Chamartín.

Para Manuela Carmena “la solución planteada es una evolución del plan Madrid Puerta Norte -que presentamos en mayo de 2016 como alternativa al que estuvo a punto de aprobar el gobierno de Ana Botella-, incorporando ya todos los condicionantes funcionales, urbanos y medioambientales que operan en este ámbito”.

De esta manera explica algunos de los detalles de esta operación. Entre ellos, que “al sur de la M-30, en el entorno de la estación, planteamos una importante concentración de oficinas que va a ampliar en un millón de metros cuadrados la oferta del actual Central Business District (CBD) de Madrid”. “Chamartín adquiere”, por tanto, “un papel central en el nuevo sistema de movilidad, basado no en el vehículo privado -como sucedía en los planes anteriores- sino en el transporte público: metro, cercanías y autobús”. Esto se traduce en “80.000 nuevos puestos de trabajo conectados con todos los municipios de la región a través de ese gran nodo multimodal que será la futura estación”. Asimismo, “también al sur está prevista la construcción de unas 2.600 viviendas para garantizar la necesaria vida urbana fuera del horario de oficinas”.

Respecto al norte de M-30, la alcaldesa afirma que en esta zona se aboga más por “el uso residencial” y se incorpora de esta manera “las principales demandas vecinales, de forma que la nueva ordenación contempla la creación de un gran parque lineal a lo largo del trazado del Canal de Isabel II que articula la relación entre las futuras edificaciones y los barrios de Begoña, Fuencarral y Tres Olivos”.

El artículo de la regidora de la capital en las páginas del diario de Prisa ve la luz ante las críticas que se han conocido en las últimas horas contra este proyecto. El concejal de Ganemos Madrid Pablo Carmona censuró ayer el acuerdo anunciado por el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. En su opinión, se trata de un “macropelotazo urbanístico”.

Carmona, en su cuenta de Twitter, afirmó que la nueva propuesta para la Operación Chamartín contempla “tibias mejoras para intentar maquillar el pelotazo” e instó a Pablo Iglesias y a Íñigo Errejón, ambos de Podemos, a “dar su opinión, ahora que está tan candente la cuestión madrileña”.

Asimismo, Ecologistas en Acción, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) y la plataforma ciudadana Madrid Zona Norte, que agrupa a entidades de los barrios afectados, rechazan de plano el nuevo proyecto Madrid Nuevo Norte y critican que se haya tomado antes de contar con la ciudadanía. ¿El motivo? Lo consideran casi un calco de la macrooperación diseñada durante el mandato de Ana Botella pero con una capa de maquillaje.