Caixabank, Santander y BBVA pagarán unos 1.000 millones por el nuevo impuesto a la banca

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El nuevo impuesto planteado por el Gobierno a los principales bancos españoles podría «erosionar» los beneficios de 2023 que el sector obtenga por las subidas de tipos, reduciéndolos entre un 35% y un 55%, según el nuevo análisis sobre los resultados de la banca en el segundo trimestre del año realizado por Scope Ratings.

En concreto, la directora asociada del equipo de instituciones financieras, Chiara Romano, señaló que de implementarse el impuesto tal y como se contempla en la actualidad, con un recargo temporal del 4,8% sobre el margen de interés y sobre las comisiones netas obtenidas por las entidades en 2022 y 2023, perjudicaría «considerablemente» las ganancias que las entidades obtengan por las subidas de tipos.

Así, estimó que el beneficio obtenido por la subida de tipos podría reducirse entre un 35% y un 55% en 2023 por el nuevo impuesto, una cifra que sería «significativamente» más alta en 2024, a medida que las tasas más altas se trasladen de manera gradual a los clientes.

Además, señaló que CaixaBank sería el más perjudicado, con un impacto de algo más de 400 millones de euros en 2023, seguido por Santander (en torno a 300 millones de euros), BBVA (250 millones de euros) y Sabadell (algo menos de 200 millones de euros). También Unicaja, Bankinter, Kutxabank e Ibercaja se verían afectados, pero con unos importes considerablemente inferiores.

El Gobierno prevé ingresar con el nuevo impuesto 1.500 millones de euros anuales. De acuerdo con los cálculos de Scope Ratings, Caixabank, Santander y BBVA asumirían las dos terceras partes, unos 1.000 millones de euros, al menos el primer año.

RESULTADOS DEL SEGUNDO TRIMESTRE

Romano consideró que los resultados presentados por la banca en el segundo trimestre son «sólidos», con un margen de intereses «positivo». Además, resaltó que la mayoría de las entidades confirmaron o mejoraron sus previsiones para este año.

En el ámbito nacional, Scope Ratings señaló que el impacto de la subida de los tipos fue diferente en cada banco, pero en los casos en los que los efectos de la revalorización fueron poco significativos, el aumento de los volúmenes lo habría compensado.

La firma también resaltó que el aumento de los ingresos por comisiones reforzó la trayectoria positiva del segundo trimestre, mientras que el descenso de las comisiones no bancarias se vio «más que compensado» por el crecimiento de las comisiones bancarias y de seguros.

«Los gastos de explotación tienden a aumentar para las entidades más diversificadas geográficamente, aunque por debajo de la inflación compuesta y, sobre todo, por debajo de los ingresos, lo que lleva a un apalancamiento operativo plano o ligeramente mejor», apuntó Romano.

En la mayoría de las entidades analizadas, los indicadores de calidad de los activos mejoraron. La firma destacó que el segundo trimestre fue «muy productivo» en cuanto a venta de préstamos dudosos (NPL) en España, por lo que los ‘stocks’ de CaixaBank, Sabadell, Santander y Kutxabank disminuyeron.

Asimismo, destacó las ratios de cobertura por impago, especialmente en Ibercaja y KutxaBank, en las que la tasa se situó en el 81,6% y en el 100%, respectivamente, excluyendo los riesgos contingentes y la cobertura prudencial.

El coste del riesgo estuvo en su mayoría en línea o por debajo de las previsiones iniciales, por lo que la mayoría de los bancos mantuvo sin cambios las previsiones para 2022. De media, el coste del riesgo en España se situó en 34 puntos básicos, menos de la mitad en comparación con 2020. BBVA y Bankinter ajustaron a la baja en cinco puntos básicos, hasta 25 puntos básicos y 35 puntos básicos, respectivamente.

EL 90% DE LOS PRÉSTAMOS ICO SE ESTÁN REEMBOLSANDO

Romano indicó que más del 90% de los préstamos avalados por el ICO se está reembolsando y las tasas de morosidad son «manejables». Sin embargo, apuntó a la prudencia de los bancos ante el posible impacto del deterioro macroeconómico.

Por último, Scope Ratings añadió que las ratios de solvencia se mantuvieron relativamente estables en el segundo trimestre, con una creación orgánica de capital «sólida», aunque las distribuciones y recompras, la inflación de los activos ponderados por riesgo y los efectos del mercado compensaron la mayor parte del aumento.