Bruselas tira de ingeniería financiera para sortear las reticencias de Alemania a los eurobonos

Sede de la Comisión Europea
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Hace varios años, la propuesta de avanzar en la integración europea a través de la emisión de eurobonos se vio frenada en seco ante la negativa de países como Alemania de mutualizar la deuda. Sin embargo, donde no pudo llegar la voluntad política, podría llegar la ingeniería financiera, de acuerdo con los últimos planes de Bruselas que han salido a la luz.

Un documento de la Comisión Europea sobre el futuro del euro del que se hace eco el diario Financial Times, aboga por el lanzamiento de un mercado de “valores respaldados por bonos soberanos” que supondría en la práctica que la deuda soberana de los países de la eurozona sería empaquetada en un nuevo instrumento financiero y posteriormente vendida a inversores.

La intención de Bruselas es que con este atajo se impulse la demanda de deuda emitida por gobiernos con economías relativamente más débiles al tiempo que se aliente a los bancos a gestionar mejor sus riesgos mediante la diversificación de sus carteras, todo ello esquivando hábilmente el viejo debate político sobre si la eurozona debería emitir eurobonos.

El documento de la Comisión Europea es el último de una serie de esfuerzos para reimpulsar la integración de la eurozona. Aunque el mercado europeo de deuda se ha tranquilizado desde que el Banco Central Europeo (BCE) salió al rescate del euro, primero prometiendo hacer “lo que fuera necesario” y después poniendo sobre la mesa un agresivo programa de compra de activos, las autoridades temen que en cuanto los hombres de Draghi empiecen a retirar estos estímulos, las economías más débiles queden de nuevo expuestas.

La emisión de eurobonos, es decir, de bonos respaldados por los 19 países de la zona del euro, podría ser un medio para superar este problema. Sin embargo, algunos países, especialmente Alemania, se han resistido, ya que considerarían que se estaría usando su fortaleza crediticia para apoyar al resto del bloque. El nuevo plan puesto sobre la mesa, sin embargo, no pondría en común o interferiría en la emisión de deuda de los gobiernos nacionales, por lo que esquivaría todas las reticencias de Berlín.

Estos planes se basan en el trabajo técnico realizado en los últimos meses por los reguladores de la UE, y podría estar listo tan pronto como noviembre. La intención de Bruselas es que este mercado de bonos titulizados pueda establecerse a corto plazo al tiempo que continúen las conversaciones para limar las asperezas entre los diferentes países para avanzar hacia una integración mayor que reproduzca en el Viejo Continente el papel que juegan en EEUU los ‘treasuries’.

Además de los nuevos instrumentos de financiación, el documento de Bruselas, que se presentará hoy, establece una agenda de reformas más amplia hasta 2019 y una segunda oleada más ambiciosa antes de 2025. Además, el Ejecutivo Comunitario está estudiando diferentes opciones sobre cómo vincular directamente la financiación de la UE a la voluntad de los países de seguir políticas económicas sólidas.

No es la primera vez que se plantea una opción de este tipo para esquivar las reticencias de Alemania. La idea del bono europeo seguro (european safe bond o esbies en inglés) ha estado rondando los círculos académicos desde hace varios años, después de que un grupo de economistas, incluyendo el profesor de la Universidad de Princeton Markus Brunnermeier, la propusiera por primera vez en 2011, y ya el año pasado saltó a las autoridades comunitarias.

Tal y como publicó ElBoletin.com a finales del año pasado, un panel de expertos del Consejo Europeo de Riesgo Sistémico (ESRB por sus siglas en inglés), que reporta directamente al presidente del BCE, Mario Draghi, también habría estudiado este concepto.