Brechas laborales y de conciliación: empeoran los últimos datos sobre mujeres

Pablo Tosco / Oxfam Intermón
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Mientras fuentes socialistas y medios han ido confirmando el nombre del nuevo y mayoriamente femenino equipo de Gobierno de Pedro Sánchez, el Instituto Nacional de Estadística ha publicado su actualización de «Mujeres y hombres en España«, un triste aterrizaje a las condiciones reales de las mujeres en un país que empeora datos sobre brecha de empleo, desigualdad en la conciliación o abismo salarial. Cifras que muestran que la mujer aún no levanta el vuelo en España.

La brecha de empleo entre mujeres y hombres, que cayó con la crisis por el gran incremento del paro, se ensanchó en 2017 hasta los 11,5 puntos porcentuales. Las diferencias entre la tasa de mujeres y hombres que trabajan aumentó en todos los rangos de edad salvo para las jóvenes de entre 16 y 24 años, que acortan distancia con un índice de empleo solo 1,7 puntos inferior a la de los hombres de la misma edad.

«En el periodo 2012-2017 la brecha por tasa de empleo aumentó 1,4 puntos alcanzando un valor de 11,5 en 2017», explica el INE, subrayando que esto se debe a que el hombre ha encontrado más empleo que las mujeres en esta etapa de «recuperación».

El empeoramiento de esa tasa ha hecho que España caiga respecto a la media europea, y 2017 ahondó la diferencia. Hay 10,8 puntos de diferencia entre la tasa de empleo de las mujeres y los hombres en España, frente a los 10,5 de la UE, los 7,3 de Alemania y Francia o los 8,8 puntos de Bélgica. Este indicador se dispara en cambio en Grecia e Italia, con una brecha superior a los 18 puntos.

Parcialidad del empleo: la diferencia por género iba acortándose recientemente, pero en 2017 la brecha entre mujeres y hombres que trabajan a jornada parcial se estancó en los 11 puntos de diferencia. Se explica porque el año pasado el número de hombres empleados a jornadas inferiores disminuyó levemente hasta el 7,3% de todos los trabajadores, mientras las mujeres que trabajan a jornada parcial se han estancado en niveles superiores al 24% del total de su sexo.

Más del 27% de las trabajadoras tienen un contrato temporal, dos puntos más que hace dos años. La temporalidad de los hombres también sube pero a mitad de ritmo, y en 2017 el 25,9% de ellos trabajaba con contratos con fecha final.

Conciliación

La incidencia en el empleo por la existencia de hijos es el mejor indicador de la grieta laboral, social y de conciliación entre hombres y mujeres: desde que el INE lo calcula, tener hijos es un factor totalmente contrario en el empleo de sus padres y madres. Los hombres con hijos tienen mayor tasa de empleo que los que no tienen descendencia (cinco puntos más). Las mujeres con hijos, en cambio, tienen una tasa de empleo del 66,6%, ocho puntos menos que aquellas que no tienen ninguna descendencia.

En el mismo sentido funcionan las excedencias para el cuidado de hijos: esta recopilación del INE sólo actualiza hasta 2010, cuando 18.700 hombres tomaron excedencia a tiempo completo en su trabajo para dedicarse al cuidado de un hijo frente a 241.800 mujeres. En todos los tipos de permisos (desde menos de un mes a más de un año, las mujeres son la inmensa de la mayoría de los que se quedan al cuidado de hijos

En cuanto al trabajo no remunerado, los últimos datos aún reflejan que el porcentaje de mujeres que realizaban estas labores prácticamente duplica al de los hombres.

Salarios

La brecha salarial de este anuario mide hasta 2015, y en los últimos ejercicios empeoró para las jóvenes y las mujeres mayores: la grieta entre los ingresos de las mujeres menores de 25 y de los hombres de la misma edad casi se duplicó en un año, de los 5,7 puntos a los 10,3.

También empeora la brecha de la siguiente década (de 25 a 34 años) y la de las mujeres que tienen 65 o más años, víctimas de la mayor desigualdad por ingresos de todas las edades: en 2016 sufrían una brecha del 45,3 respecto a los hombres, que un año más tarde llega a los 48,6 puntos.

Pero la encuesta de estructura salarial sí mide un año más y sus últimas cifras son para 2016. Nos informa de que el salario medio anual de los hombres fue de 25.924 euros, y el de las mujeres de 20.131euros, el 77,7% del masculino. Además, el 17,8% de las mujeres tuvo ingresos salariales menores o iguales que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), frente al 7,8% de los hombres.

Aunque las noticias no son del todo malas, porque los ingresos medios de las mujeres crecieron levemente, la tónica es el estancamiento y una diferencia de un 20% menos de sueldo de media entre mujeres y hombres.

La desigualdad se evidencia sobre todo al mirar quiénes son las personas con rentas más bajas (menos de dos tercios de la media): en 2016 el 64,3% eran mujeres.

Poder y toma de decisiones

En septiembre de 2017 el porcentaje de mujeres en el conjunto de cargos ejecutivos de los partidos políticos retrocedió, aunque ligeramente, respecto del año anterior, situándose en un 37,2%, frente al 37,5% de 2016.

Y en el Gobierno, y aunque esto cambiará por el nuevo Ejecutivo del PSOE, el porcentaje de mujeres era del 35%, y en la primera legislatura de Rajoy del 28%, tras una gran caída desde la paridad efectiva del último equipo de Zapatero.

Un nivel más abajo, las noticias recientes tampoco eran buenas para las mujeres: su porcentaje entre los órganos superiores y altos cargos en la Administración General del Estado ha caído desde 2014, y al cierre de 2016 apenas representaba un 28%.

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