Ayuso confirma que se saltó el protocolo de vacunación con las congregaciones religiosas

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La Comunidad de Madrid vacunó en decenas de congregaciones religiosas cristianas, en conventos y casas religiosas de todo tipo, en el mes de diciembre pese a que el protocolo establecía que en aquellas fechas la prioridad eran únicamente las residencias de ancianos y el personal que trabajaba en primera línea. La presidenta de la región, Isabel Díaz Ayuso, ha confirmado esta mañana la noticia que adelantó ayer la Cadena Ser a raíz de la denuncia de la Asociación Madrileña de Enfermería (AME), que ha revelado que esta vacunación irregular se realizó a través de un contrato por la vía de urgencia con Cruz Roja.

Ayuso, en su cuenta de Twitter, ha justificado su decisión, aunque asegura que “no hubo prioridad”, que “también se han vacunado en otras zonas de España” y que se trataba de “personas muy mayores”. Además, afirma que las congregaciones religiosas “hacen una labor impagable”.

La campaña de vacunación comenzó en toda Europa el 27 de diciembre, después de que la entrada del virus en las residencias de ancianos dejara, solo en la primera ola, casi 20.000 muertos en los centros de todo el país.

Según reveló la Ser, en virtud de ese contrato, que entonces fue objeto de crítica por parte de sindicatos sanitarios, Cruz Roja acudió a vacunar en diciembre a Las Carmelitas descalzas, la Misioneras Eucarísticas de Nazaret o, entre otros, las Hijas de la Caridad, administrando en este último punto 188 dosis en solo unos días. Las primeras vacunas se pusieron a partir del 27 de diciembre y se frenaron prácticamente en seco al terminar el mes, cuatro días después. El acuerdo con Cruz Roja justifica en el pliego la necesidad de esta contratación para llegar a tiempo a las residencias.

En diciembre ya se pincharon las primeras dosis en estas congregaciones, pero la citación de manera regular en los centros de salud de la Comunidad de Madrid para vacunar a las personas mayores de 80 que no vivían en residencias no comenzó hasta finales de febrero. Además de tener que esperar su turno, el resto de sectores de la población también tenían que desplazarse, porque no se contemplaba la vacunación a domicilio. Los de más edad acudían a sus centros de salud, pero otros grupos, incluidas personas de más de 60 años, tenían que trasladarse varios kilómetros hasta el Hospital Isabel Zendal o el Wanda Metropolitano.

 

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