Así ha regateado la banca al BCE para evitar que el dinero fluya a la economía real

BCE Banco Central Europeo
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En junio de 2014 el Banco Central Europeo (BCE) decidió por primera vez poner en negativo la facilidad de depósito, es decir, empezar a cobrar a los bancos que quisieran guardar su dinero en la institución. Los hombres de Mario Draghi intentaban de este modo que el dinero fluyese hacia la economía real, pero las entidades tenían otros planes: un informe de la institución muestra que, en vez de prestar este dinero, en buena parte lo han ido guardando en sus cajas fuertes.

Las tenencias de efectivo de los bancos aumentaron en 21.100 millones de euros entre marzo de 2016 y el cierre de 2017 hasta situarse en una cifra de 76.800 millones de euros, lo que supone un 6,6% del total en circulación. El aumento del efectivo en manos de la banca se vio principalmente impulsado por las entidades alemanas (un 69,4% del aumento) y, en menor medida, por las italianas, francesas, austriacas y españolas, señala el BCE.

Después de haber reducido su tasa de depósito a territorio negativo en 2014, el BCE empezó a cobrar a los bancos por guardar en la institución el exceso de liquidez, todo con la esperanza de obligar a las entidades a poner en circulación ese dinero, es decir, a prestarlo a la economía real, para generar crecimiento económico e inflación.

Las primeras rebajas en la facilidad de depósito no se tradujeron en una mayor cantidad de dinero en efectivo de los bancos hasta marzo de 2016, cuando el BCE decidió dejar el tipo en el -0,40%. “Esta decisión representó un punto de inflexión para algunas instituciones financieras, después del cual decidieron convertir parte de su liquidez en efectivo”. Para estos bancos, “el coste de efectivo –el asociado al almacenamiento y manejo del dinero- fue obviamente menor que las pérdidas resultantes de los rendimientos negativos de la facilidad de depósito del BCE y las cuentas corrientes mantenidas en los bancos centrales nacionales”.

En otras palabras, una vez que el coste de almacenar billetes en sus bóvedas de seguridad y cajas fuertes fue menor que el ‘castigo’ del BCE, los bancos optaron por esta opción en vez de prestar el dinero, dejando así en evidencia los límites de la política monetaria y creando de facto un ‘suelo efectivo’ en los tipos de interés.

“Este aumento en el efectivo de caja fuerte, sin embargo, se mantuvo limitado”, explica el BCE. “Las limitaciones logísticas, como la capacidad de almacenamiento o los montos máximos cubiertos por el seguro, son las limitaciones más probables para que (los bancos) tengan grandes cantidades de efectivo”.

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