Artur Mas ofrece su vivienda al Tribunal de Cuentas tras el fracaso de los avales de la Generalitat

Artur Mas, expresidente de la Generalitat de Cataluña

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El expresidente de la Generalitat Artur Mas ha asegurado este jueves que se está «en el peor de los escenarios» tras la decisión del Tribunal de Cuentas de rechazar los avales presentados por la Generalitat a través del Instituto Catalán de Finanzas (ICF) a las fianzas que pide el tribunal a excargos del Govern por la acción exterior desempeñada entre 2011 y 2017, durante el denominado proceso independentista.

«Estamos en el peor de los escenarios, significa que el Tribunal de Cuentas no acepta unos avales de la Generalitat que son legales, porque nadie ha presentado recurso contra estos avales. Y no sólo no aceptan estos avales, sino que procederán a un embargo inmediato de nuestros bienes y probablemente de salarios», ha advertido en rueda de prensa.

Aunque no le sorprende haber llegado a este escenario, ha destacado que tiene «sensación de indefensión total y de arbitrariedad» ante las decisiones del Tribunal de Cuentas.

Ante la previsión de que este órgano podía rechazar los avales, Mas ha explicado que con anterioridad preparó «un plan B» e hizo una valoración de su vivienda habitual para ponerlo a disposición como garantía ante el Tribunal de Cuentas.

Tras haber hablado con su abogado, el expresidente catalán ha presentado su inmueble como garantía, pero no sabe si se lo aceptarán: «Puede que ni el plan B funcione».

«Si el embargo es inmediato, puede ser que no nos acepten como garantía el piso. Y entonces las consecuencias son drásticas: nos intervendrán las cuentas corrientes, los ahorros y hasta una parte del salario», ha concretado.

ESPERANZA «CERO»

Pese al recurso presentado por la Generalitat contra la decisión del Tribunal de Cuentas, Mas ha reconocido que la esperanza que tienen en ello «es cero porque, si han tardado tres meses para tomar una decisión y cuando la han tomado no dan ni 24 horas, qué confianza puedes tener en un organismo imparcial e independiente».

«Estamos en la intemperie», ha lamentado el expresidente catalán, que no confía en que el caso pueda archivarse a corto plazo, pese a que la delegada instructora del Tribunal de Cuentas Esperanza García tenga el mandato caducado.

Para Mas, ahora tocará movilizar y defenderse «para intentar compensar el daño» que se les quiere infligir, ha dicho, y porque considera que tienen la razón de su lado.

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