Almeida deja morir el servicio municipal de parques y jardines y sigue apostando por las externalizaciones

Retiro Madrid

Parque de El Retiro

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

El Ayuntamiento de Madrid exigirá un mínimo de 2.132 trabajadores a las empresas en el nuevo contrato de conservación, mantenimiento y limpieza de zonas verdes y arbolado vario de Madrid. El documento presentado hace semanas por parte del Área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento, requerirá unas condiciones que no cumple con su propia plantilla de funcionarios, según lamentan los sindicatos.

Comisiones Obreras denuncia que el contrato, que entrará en vigor el próximo 1 de agosto, exigirá características a las empresas que opten a él que ni el propio consistorio de José Luis Martínez Almeida cumple. “Llevan años de absoluto abandono de la plantilla de funcionarios: no se cubren las jubilaciones, ni renuevan los Certificados de Aptitud Profesional, ni invierten en maquinaria”, denuncia Miguel Sancho, jardinero y Miembro de la comisión ejecutiva de CCOO en el Ayuntamiento de Madrid a EL BOLETIN.

En las nuevas cesiones se exigirá un mínimo de 2.132 trabajadores en el personal, mientras que en la actual plantilla del Ayuntamiento solo cuenta con 200 personas. Además, “la media de la edad de la plantilla actual está por encima de los 55 años”, explica el sindicato. Sumando las jubilaciones que no se cubren con nuevo personal y las bajas por lesiones producidas a causa de la maquinaria obsoleta, Sancho vaticina que en menos de 25 años no quedarán jardineros municipales en la ciudad de Madrid.

‘Abandono’ de la plantilla

Desde el sindicato denuncian un completo “abandono” por parte de la institución y reclaman “condiciones dignas de trabajo”.  Incluso, en repetidas ocasiones, los Certificados de Aptitud Profesional (CAP) para el manejo de maquinaria pesada que los trabajadores requieren en la ejecución de sus labores “no las renuevan por absoluta dejación”.

En el nuevo contrato se exige, entre otras cosas, un refuerzo de limpieza de las zonas verdes y se establece un equipo de guardia presencial en cada zona las 24 horas del día y los 365 días del año, mientras que el servicio actual no establece frecuencias ni operarios mínimos.

Otra de las condiciones que se establece es la nueva adquisición de maquinaria y nuevos vehículos, destinados a la conservación y mantenimiento referido en los contratos, que sean de cero emisiones. Los jardineros piden que estas exigencias también las cumpla el propio Ayuntamiento. Y es que, la maquinaria y vehículos disponible para la conservación y mantenimiento de parques como la Casa de Campo o el Parque del Retiro, tiene “más de 20 años como mínimo […] ningún vehículo podría acceder a Madrid Central”.

CCOO denuncia que la reducción de la plantilla y la temeridad de trabajar con maquinaria obsoleta pone en riesgo la seguridad laboral de los empleados y aumenta significativamente su carga de trabajo. “Desde CCOO de Madrid podemos afirmar que los únicos beneficiados por la privatización de los servicios públicos, producida fundamentalmente en esta última década, han sido las grandes constructoras”, afirman.

De servicio público a negocio privado

Empresas como ACS, FCC, Ferrovial, OHL y Sacyr han visto incrementar sus negocios tras los años de la crisis económica con adjudicaciones de labores de limpieza urbana por parte de las administraciones públicas. Convirtiendo así, una vez más, el servicio público en negocio.

Antes de los Contratos Integrales implementados por el responsable de Hacienda en 2011, Juan Bravo, los relativos a los servicios de Limpieza y Jardinería exigían un mínimo de trabajadores y maquinaria. Sin embargo, con el cambio se empiezan a priorizar los resultados antes que la inversión en recursos materiales y humanos. El no cumplimiento de los resultados comprometidos tendría como consecuencia sanciones de hasta un 20% del importe acordado, explicaba CCOO en 2014.

El Ayuntamiento pasó de pagar por el número de jardineros y barrenderos a bonificar por el número de calles y parques limpios. “Se dieron cuenta de que ese modelo no funcionaba porque al final la única forma de garantizar un buen trabajo es teniendo una plantilla que pueda cumplirlo”, explica Miguel Sancho, que incide en la necesidad de que vuelva a exigirse un mínimo de contratados en las plantillas.

TE PODRÍA INTERESAR

DEJA UNA RESPUESTA