Después de que los interrogatorios tanto a Koldo como a Aldama se extendieran durante dos días –uno cada uno–, se espera que el de Ábalos ocupe las sesiones de mañana y tarde de este lunes.
Tras ello, al juicio que se celebra en el Salón de Plenos del alto tribunal desde el pasado 7 de abril sólo le quedará por practicar la prueba documental y escuchar los informes finales de acusaciones y defensas, por lo que podría quedar el martes visto para sentencia, recoge Europa Press.
Ábalos, que fue secretario de Organización del PSOE –‘número tres’–, comparecerá como principal acusado después de que Koldo declarara que recibió billetes de 500 euros del partido que consideró “totalmente legal” y a los que admitió que llamaba “chistorras”.
Koldo defendió su “inocencia”, señalando que no decidió la compra de mascarillas y que el entonces ministro lo que le encomendó fue volcarse cuando el material sanitario llegara a España. Y aseguró que trató con Pedro Sánchez hasta que llegó al Palacio de Moncloa, mientras era sólo líder del partido: “Yo no hablaba con el presidente del Gobierno”.
Además, el exasesor ministerial negó haber recibido 10.000 euros al mes de Aldama, el presunto conseguidor, y reveló que Ábalos fue amenazado por su expareja Jéssica Rodríguez con destapar su vida privada.
Por su parte, Aldama afirmó que Sánchez era “el uno” en una organización criminal con jerarquías y “todo lo sabía”; dijo que Koldo y Ábalos querían que constructoras ayudaran a “la financiación del PSOE”, y aseguró que pagó a ambos entre 3,5 y 4 millones de euros.
Ánimo de enriquecimiento
La Fiscalía Anticorrupción considera que Ábalos, Koldo y el empresario “convinieron” aprovecharse del cargo del entonces ministro, que fue nombrado en junio de 2018 titular del Ministerio de Fomento, después denominado de Transportes.
El fiscal jefe, Alejandro Luzón, sostiene que se unieron para “favorecer”, “a cambio del correspondiente beneficio económico”, la contratación con la Administración “en cuantas ocasiones hubiera oportunidad, por empresas cuyos intereses captaría y promovería” el empresario. Todo ello, a su juicio, con “ánimo de enriquecimiento”.
Anticorrupción remarca en su escrito de acusación que los tres “acordaron la futura comisión de delitos conforme las oportunidades de cometerlos se fueran presentando”. También destaca que eran “apoyados de manera puntual o continua tanto por otras autoridades y funcionarios” de Transportes como por distintas personas del entorno empresarial de Aldama y por familiares de Koldo, según la citada agencia.
E incide en que la presunta organización nació “con innegable vocación de permanencia en el tiempo”, ya que “estuvo operando durante varios años y proyectando su actuación delictiva en distintas esferas o conductas ilícitas que partía, sin embargo, de una misma estructura que solo comenzó a debilitarse tras la simultánea salida” de Ábalos y Koldo de Transportes en julio de 2021.
Hasta 30 años de cárcel
Para Luzón, esa “cohesión” entre los tres “no solo se manifestó en la comisión de diferentes delitos, sino también en la facilitación” a Aldama de una “interlocución privilegiada” en sus relaciones con Transportes y “otros departamentos ministeriales”, así como con “diferentes administraciones públicas”.
Por ello, la Fiscalía Anticorrupción solicita 24 años de cárcel para Ábalos y 19 años y medio para Koldo por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, cohecho, aprovechamiento de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación. Además, interesa el pago de una multa de 3,8 millones de euros.
Para Aldama solicita 7 años de prisión y una multa de 3,7 millones por esos tres primeros delitos, de los que se declaró culpable en su escrito de defensa, por lo que le aplica la atenuante de confesión.
Las acusaciones populares que encabeza el PP reclaman, por su parte, 30 años de cárcel para el exministro y su exasesor, mientras que para el empresario piden la misma pena que el fiscal.






