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Blesa encuentra por fin unos jueces independientes

Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid
Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid
Ayer Blesa fue condenado a seis años de cárcel, no por un juez justo sino por toda una sala de la Audiencia Nacional por el uso de las tarjetas black.
Hace poco más de cuatro años Miguel Blesa declaraba a su salida de la cárcel de Soto del Real en donde había pasado quince días “quiero un juez imparcial” refiriéndose a las supuestas actuaciones en su contra de Elpidio José Silva en el procedimiento nº 58/2010, que investigaba la adquisición que realizó Caja Madrid del Citi National Bank de Florida.

Silva había decretado su ingreso en prisión sin fianza por su gestión en la compra del City National Bank de Florida.

Ayer Blesa fue condenado a seis años de cárcel, no por un juez justo sino por toda una sala de la Audiencia Nacional por el uso de las tarjetas black. La sentencia claramente considera probado la facilitación y el uso indebido de Blesa y sus colegas de consejo de las tarjetas que Caja Madrid y Bankia habían puesto en su disposición para tareas realizadas en relación con su puesto de representación.

La sentencia le condena por apropiación indebida por haber utilizado para sí y autorizado para terceros a espalda de los órganos de gobierno de la entidad, de la Comunidad de Madrid y de Hacienda las tarjetas que se utilizaron para gastos personales. Blesa declaró durante el juicio que dichas tarjetas eran un complemento de su remuneración algo que no se corresponde a la realidad al no figurar en sus declaraciones de la renta.

Como consecuencia de esa decisión del juez Silva, la fiscalía dirigida en aquel entonces por Manuel Moix, recientemente ascendido a Fiscal jefe anticorrupción, presentó en julio de 2013, ante el Registro General, una querella por delito de prevaricación, retardo malicioso en la Administración de Justicia y dos delitos contra la libertad individual contra el entonces titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid.

A ella se sumaron como acusaciones populares Blesa y Carlos Aguilar Fernández, su abogado, a la que se personó en las diligencias en concepto de acusación particular Gerardo Díaz Ferrán. Este último también condenado por la sala de la Audiencia nacional por el uso de las tarjetas “black”.

Silva fue condenado como autor responsable de un delito continuado de prevaricación y dos delitos contra la libertad individual a la pena de 21 meses y un día de multa con cuota diaria de 10 euros, con la responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago e inhabilitación especial durante 17 años, seis meses y un día para el ejercicio de juez o magistrado.

La sentencia no contó sin embargo con la unanimidad del tribunal, cuyo presidente Arturo Bertrán formuló un voto particular ya que en su opinión no existe, como tipo penal, la "instrucción prevaricadora". Entre otros motivos aducía que la existencia de los famosos correos añadía -lo dice la Sección 15 de la Audiencia Provincial de Madrid- un refuerzo indiciario de culpabilidad.

Mismos o parecidos correos que fueron usados en aquel juicio y que ahora han servido para condenarle.

Pero Blesa se enfrenta no sólo con esta condena sino también con varios procedimientos abiertos que le pueden llevar a la cárcel hasta un máximo de 16 años: los sobresueldos de Caja Madrid, por la salida a Bolsa y por las preferentes.
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