El grupo de ocio se ha marcado cotizar antes de que termine mayo, el mismo mes en el que S&P amenazó con degradar la compañía hasta el tercer grado del bono basura. El estreno en Bolsa de Parques Reunidos será un viaje no apto para todas las carteras. El grupo de centros de ocio ha diseñado un itinerario hacia el parqué que no contempla la incorporación de inversores minoritarios, lo que facilitará el poder cumplir con el objetivo de volver a cotizar antes de que termine el próximo mes de mayo.
Parques Reunidos ha dado a conocer los detalles de la operación en una nota oficial que ha hecho pública este lunes. El objetivo a conseguir es captar 525 millones de euros en acciones de nueva emisión a colocar exclusivamente entre inversores institucionales. En el caso de que la demanda fuera abultada, ya se contempla la posibilidad de que su actual propietario, el fondo inversor Arle Capital, pueda hacer caja con las acciones en su poder.
Los bancos a los que se ha encargado la búsqueda de inversores son finalmente Morgan Stanley y Deutsche Bank, que actuarán como entidades coordinadoras y colocadoras. A razón del importe fijado para el estreno en Bolsa, la compañía se otorga una valoración de 2.000 millones de euros, el doble de lo que Arle Capital desembolsó en 2007 para hacerse con el control de la firma de parques de ocio y temáticos radicada en Madrid.
En un primer momento, los actuales propietarios de la aspirante a cotizada barajaron la posibilidad de hacer caja con un tercer fondo de inversión, sin pasar por el mercado oficial. Sin embargo, las ofertas recibidas no cosecharon el montante esperado y se comenzó a plantear con más seriedad la opción de la salida a Bolsa. En los últimos meses, la volatilidad del parqué había hecho pensar que, siguiendo el ejemplo de otras sociedades, Parques Reunidos podría optar por posponer su rumoreado debut.
La hoja de ruta de la compañía para los fondos que pudiera conseguir mediante su regreso al parqué pasa por reducción de deuda y la obtención de músculo financiero para acometer nuevos proyectos. En línea con este segundo propósito, la compañía tiene sobre la mesa la incorporación de dos parques bajo gestión en Emiratos Árabes Unidos, que se sumarían a los más de 55 complejos que componen su cartera.
A cierre del ejercicio fiscal 2015, la compañía alcanzó 20 millones de visitantes en sus parques que se tradujeron en ingresos por 605 millones de euros. Una cifra que resultó en 195 millones de euros de beneficio operativo bruto, según cifras aportadas por la propia compañía. Menos amables son sus números en cuanto a deuda, el talón de Aquiles de la firma que ha provocado que la agencia Standard & Poor’s (S&P) anticipase en febrero que si en mayo -precisamente- no había conseguido refinanciar su pasivo hundiría el rating hasta ‘CCC’, el tercer grado dentro de la denostada categoría de bono basura.
Esta advertencia, afirman los expertos, hubiera sido uno de los grandes impedimentos para que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) hubiese aprobado el folleto de colocación de acciones sin anteponerle unas significativas advertencias sobre la solvencia de la compañía. En parte para evitar este trance y el cumplimiento de otras obligaciones de información que se requieren para operaciones destinadas a pequeños inversores, estos deberán aguardar a tomar posiciones en el mercado secundario si quieren pase para el que se prefigura como primer estreno del Mercado Continuo en este 2015.







